La crisis energética mundial acelera la apuesta por energías limpias, nuclear y reservas estratégicas mientras los países buscan seguridad ante bloqueos en el Golfo.
El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán disparó una crisis energética global que obliga a gobiernos de todo el mundo a replantear su dependencia del petróleo y el gas. La interrupción del suministro desde el estrecho de Ormuz elevó los precios y pone en evidencia la urgencia de diversificar fuentes y apostar por energías renovables y nucleares.
El cierre del estrecho de Ormuz tras los ataques estadounidenses e israelíes al 28 de febrero bloqueó cerca del 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado. La Agencia Internacional de Energía calificó la interrupción como la peor de la historia. Los precios del crudo superan los u$s100 por barril y la escasez genera tensión en Asia, dependiente en gran parte de los suministros del Golfo.
“La cuestión de la seguridad energética nunca ha sido tan acuciante como ahora. Hasta hace unas semanas, los mercados daban por sentados los recursos del Golfo. Eso no será así en el futuro”, declaró Geoffrey Pyatt, exsubsecretario de Estado para Recursos Energéticos de EEUU y ahora director gerente sénior de McLarty Associates.
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Fuente: AMBITO





