Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán atraviesan un momento de máxima tensión e incertidumbre. El presidente Donald Trump confirmó que evaluará la nueva propuesta de paz presentada por Teherán, aunque anticipó fuertes dudas sobre su viabilidad al señalar que “no puede imaginar que sea aceptable”. La declaración llega en medio de un conflicto que ya lleva más de nueve semanas, con impacto directo en la estabilidad regional y en variables globales como el precio del petróleo, fuertemente condicionado por la situación en el estrecho de Ormuz.
La ofensiva iniciada a fines de febrero por Estados Unidos e Israel contra posiciones iraníes marcó el inicio de una escalada que rápidamente se extendió más allá del territorio iraní, involucrando a actores regionales y afectando rutas comerciales clave. En ese contexto, la propuesta iraní busca un cierre integral del conflicto en un plazo de 30 días, en contraposición a la postura estadounidense de extender el actual alto el fuego. Sin embargo, las diferencias entre ambas partes siguen siendo profundas y estructurales.
Desde la Casa Blanca, Trump combinó señales contradictorias: por un lado, dejó abierta la puerta a analizar el plan iraní; por otro, insistió en que Estados Unidos mantiene una posición de fuerza e incluso sugirió que un escenario sin acuerdo podría ser favorable. En paralelo, el mandatario ratificó su intención de reducir la presencia militar estadounidense en el exterior, incluyendo Europa y Medio Oriente, en línea con una estrategia de repliegue que podría incidir en la dinámica del conflicto.
Qué pide ahora Irán a Estados Unidos
La propuesta de Teherán, estructurada en 14 puntos, plantea exigencias concretas y de alto impacto geopolítico. El eje central es el levantamiento inmediato del bloqueo naval impuesto por Washington, una medida que afecta directamente el comercio exterior iraní y la circulación de crudo. A esto se suma la demanda de retiro de tropas estadounidenses de países de la región, una reivindicación histórica del régimen iraní que apunta a reducir la influencia militar de Estados Unidos en Medio Oriente.
Otro punto clave es el levantamiento total de las sanciones económicas, reimpuestas tras la salida de Washington del acuerdo nuclear de 2015 durante la primera presidencia de Trump. Irán también exige la liberación de activos congelados —incluidos miles de millones de dólares retenidos en el exterior— y compensaciones económicas por los daños derivados de los bombardeos recientes.
En materia de seguridad, Teherán reclama garantías verificables de no agresión por parte de Estados Unidos e Israel, aunque sin detallar mecanismos concretos de implementación. Además, introduce un elemento sensible: la posibilidad de establecer nuevas reglas de control en el estrecho de Ormuz, incluyendo restricciones o peajes al tránsito marítimo, lo que podría alterar el comercio energético global.
La propuesta iraní evita hacer referencias explícitas a su programa nuclear, un punto históricamente central en las negociaciones con Occidente y que fue eje del acuerdo alcanzado durante la presidencia de Barack Obama. Esta omisión refuerza las dudas en Washington sobre el alcance real del plan y anticipa un proceso de negociación complejo, con escasas probabilidades de resolución inmediata.
En detalle, estos son los puntos del nuevo acuerdo que propone Irán
Fin del bloqueo naval
Otro de los puntos centrales es el levantamiento del bloqueo naval estadounidense impuesto a puertos y buques iraníes desde el 13 de abril.
Según el Comando Central de EEUU, desde entonces Washington ha interceptado 45 embarcaciones iraníes que intentaban sortear el cerco marítimo.
Nuevo mecanismo para Ormuz
La propuesta plantea además un nuevo marco de gestión para el estrecho de Ormuz, ruta estratégica por la que transita el 20% del crudo mundial.
Irán mantiene el control operativo del paso desde los primeros días de la guerra, restringiendo el tránsito de petroleros y elevando el precio del petróleo por encima de los 110 dólares por barril.
Este nuevo mecanismo podría estar vinculado a una ley que debate el Parlamento iraní y que, según el vicepresidente del hemiciclo, Hamidreza Haji Babaei, impediría el paso de buques de países enemigos salvo pago de reparaciones de guerra. Las autoridades iraníes también han hablado de imponer peajes al tránsito marítimo por esa vía.
Garantías de no agresión
La República Islámica exige garantías verificables de que Estados Unidos e Israel no lanzarán nuevas acciones militares contra territorio iraní. No obstante, medios iraníes no han detallado el formato o alcance de esas garantías.
Retirada de fuerzas estadounidenses
Irán pide además la retirada de militares estadounidenses desplegados en países del entorno regional. Durante años, Teherán ha reclamado a sus vecinos expulsar tropas de EE.UU. y ha criticado a gobiernos regionales por albergar bases militares estadounidenses.
Durante la guerra, Irán lanzó ataques contra instalaciones vinculadas a Washington en Arabia Saudita, Baréin, Emiratos Árabes Unidos, Catar y Kuwait, entre otros países.
Sanciones y activos congelados
El levantamiento de sanciones económicas constituye otra exigencia central del plan iraní. Teherán reclama el fin de las medidas impuestas por Washington tras abandonar en 2018 el acuerdo nuclear firmado tres años antes.
También exige la liberación de activos congelados, entre ellos 6.000 millones de dólares desbloqueados en 2023 como parte de un intercambio de prisioneros entre ambos países, pero posteriormente inmovilizados nuevamente en Catar tras el ataque de Hamás contra Israel del 7 de octubre de ese año.
Reparaciones de guerra
La propuesta incluye compensaciones económicas por los daños sufridos durante 39 días de bombardeos israelíes y estadounidenses. Según cifras iraníes, la ofensiva dejó más de 3.400 muertos y destruyó viviendas, hospitales, escuelas e instalaciones industriales.
Fin de hostilidades en todos los frentes
Irán insiste en que el fin del conflicto debe abarcar todos los escenarios vinculados a la guerra, incluido Líbano, donde Hizbulá, principal aliado regional de Teherán, mantiene enfrentamientos con Israel.
Desde el inicio del conflicto, el grupo chií ha lanzado misiles contra territorio israelí y ha sido objeto de bombardeos israelíes que han causado más de 2.600 muertos en territorio libanés, según fuentes regionales.
Cuestión nuclear para una fase posterior
Tasnim no menciona el programa nuclear iraní dentro del plan. Sin embargo, medios estadounidenses han informado de que Teherán busca aplazar esa negociación para una segunda fase, una vez acordado el fin definitivo de la guerra y la cuestión de Ormuz.
El programa nuclear sigue siendo el principal escollo entre ambas partes, ya que Washington exige el cese del enriquecimiento de uranio y la entrega de 440 kilos de uranio altamente enriquecido, algo que Irán rechaza.
Trump afirmó el viernes que revisará el plan, aunque reiteró que la propuesta iraní presentada anteriormente no le resultó satisfactoria. Por su parte, Teherán sostiene que ahora corresponde a Estados Unidos elegir entre diplomacia o confrontación y asegura que está preparado para ambas vías “con el fin de garantizar sus intereses y seguridad nacional”.
Fuente: AMBITO





