La empresa de calzado informó un resultado negativo de $1.872 millones en el primer trimestre. La caída de ventas, la baja de precios reales y el aumento de los costos financieros golpearon la rentabilidad.
Grimoldi cerró el primer trimestre de 2026 con pérdidas por primera vez en cuatro años, en medio de un escenario de menor consumo, baja de precios reales y mayores costos financieros. La tradicional firma de calzado registró un resultado neto negativo de $1.872 millones, ajustado por inflación, por sus operaciones continuadas en Argentina.
El dato marcó un cambio respecto del mismo período del año pasado, cuando la compañía había obtenido una ganancia neta de $7.040 millones. Según explicó la empresa en sus estados financieros, el resultado negativo equivalió al 3,2% de sus ventas y cortó una racha de 19 trimestres con números positivos, solo interrumpida a fines de 2023 por el impacto de la devaluación.
La compañía describió el contexto del primer trimestre como “un panorama peor de lo esperado” para la industria de indumentaria y calzado. En ese período, las ventas en volumen cayeron 13%, hasta 547.000 pares, frente a los 626.000 vendidos entre enero y marzo de 2025.
La baja fue más marcada en el canal mayorista, donde el retroceso llegó al 23%, y en la venta online, que cayó 35%. En términos de facturación, las ventas consolidadas ajustadas por inflación alcanzaron los $59.000 millones, un descenso del 26% interanual. La empresa atribuyó esa diferencia a la decisión de reducir precios en términos reales en todos sus canales.
Los factores que golpearon el balance de Grimoldi
En su balance, Grimoldi señaló que la contracción del consumo, iniciada hacia fines de 2025, se profundizó durante los primeros meses del año. Para evitar una caída mayor en el volumen de ventas, la compañía redujo márgenes y aplicó bajas de precios, una estrategia que afectó la rentabilidad del período.
A ese escenario se sumó el cierre de la temporada de verano, momento en el que las empresas del sector liquidan inventarios excedentes, junto con una inflación superior a la prevista. Pese al contexto adverso, el margen bruto consolidado fue de 56,2%, por encima del 52,7% registrado un año atrás, por la mayor participación de la venta directa al consumidor y la menor incidencia del canal mayorista.
Otro factor clave fue el incremento de los costos financieros, que pasaron de representar el 6,7% de la facturación en 2025 al 18,6% este año. La empresa vinculó esa suba con la financiación del capital de trabajo y con la estrategia de ofrecer cuotas a los consumidores.
La firma también mencionó la presión de las importaciones mediante plataformas internacionales y la necesidad de mejorar la productividad en sus plantas de Arroyo Seco y Pilar para sostener la competitividad.
La expectativa de Grimoldi para los próximos meses
De cara a los próximos meses, Grimoldi anticipó un primer semestre exigente, aunque proyectó una mejora para la segunda mitad del año. En su balance, sostuvo que espera una oferta menos agresiva y una demanda con mayor poder adquisitivo y confianza.
En ese marco, la compañía buscará sostener su expansión comercial con nuevos locales de Vans y The North Face, además del inicio de la comercialización de Mango durante el último trimestre. También mantiene negociaciones con empresas internacionales de calzado e indumentaria.
El desafío para Grimoldi será atravesar un año de consumo débil sin resignar caja ni rentabilidad. La empresa aseguró que mantendrá una política financiera cauta, con foco en plazos cortos de cobranza, negociación con proveedores, rotación de inventarios, venta online, omnicanalidad y priorización de marcas rentables.
Fuente: AMBITO





