Prestó juramento de decir verdad, manifestó no tener vínculo de amistad, enemistad, dependencia, crédito, interés económico o relación laboral con los imputados, y aclaró que su contacto con ellos se produjo a raíz de trabajos de construcción, remodelación y mejoras.
Aclaró que, en la práctica, desarrolla trabajos de construcción, refacción y remodelación junto con Josefina Canitano, esposa de Heine, y que su actividad comercial originaria era un negocio de computación iniciado en el año 2000. Refirió que, luego de la pandemia, comenzó a realizar obras de remodelación en el country, a partir de un primer trabajo que llamó la atención dentro del barrio.
Respecto del vínculo inicial con Manuel Adorni, Tabar señaló que antes de ser contratado para el lote 380 había tenido una aproximación indirecta por intermedio de Graciela Parada, a quien identificó como una persona vinculada a operaciones inmobiliarias dentro del country.
Según declaró, Parada le transmitió que un interesado —que luego supo que era Manuel Adorni— quería comprar una casa que Tabar tenía junto con su socio en el lote 25.
La oferta para comprar una casa del testigo
La oferta habría consistido en un anticipo de aproximadamente u$s30.000 o 40.000 y el resto en cuotas, sobre un valor total estimado de entre u$s180.000 y 200.000, pero Tabar dijo que rechazaron la propuesta.
Luego, en agosto de 2024, Manuel Adorni lo contactó directamente por WhatsApp. Le dijo que estaba por adquirir una casa en el lote 380 del country Indio Cuá / Indio Cua Golf Club y que quería que Tabar y su equipo la vieran para evaluar posibles refacciones.
Las reformas
Tabar concurrió al inmueble junto con Josefina Canitano y se reunió allí con Manuel Adorni y Betina Angeletti. Según declaró, en ese momento la casa todavía no habría sido adquirida formalmente por ellos, sino que estaban evaluando la operación.
El testigo explicó que la vivienda se encontraba en buen estado estructural, pero no respondía al gusto de los futuros compradores. Aportó fotografías del estado inicial de la casa y señaló que algunas imágenes provenían de la publicación inmobiliaria.
Indicó que la casa tenía aproximadamente 400 m² construidos y que no se agregaron metros nuevos, sino que se trabajó sobre lo ya existente.
Por ese motivo, sostuvo que no se tramitó expediente municipal ni se presentaron nuevos planos, ya que se trató —según su versión— de una remodelación sin ampliación de superficie.
La contratación se habría acordado el 14 de septiembre de 2024, fecha que Tabar recordó por coincidir con una fiesta de su pueblo. Dijo que hubo intención de firmar un presupuesto, aunque finalmente no se habría firmado.
El presupuesto inicial ascendía a u$s128.150, pero luego se descontaron algunos trabajos que inicialmente estaban previstos, especialmente la carpintería de PVC y un grupo electrógeno a gas.
Con esas exclusiones, el presupuesto de base quedó en aproximadamente u$s85.050. A ello se agregó la remodelación de la pileta por unos u$s9.000, por lo que el presupuesto inicial aceptado habría rondado los u$s94.000.
Los trabajos pactados
Los trabajos inicialmente pactados comprendían, entre otros, la remodelación de la entrada y pérgola/garage, la construcción o modificación de la galería, pintura interior, enduido y reparación de paredes, cambio de pisos por porcelanato, revestimiento exterior tipo tarquini o similar, cambio de puerta de entrada, revestimiento y mejoras en escalera, reforma de parrilla, remodelación de la pileta, trabajos de cocina —especialmente mesadas, isla y desayunador—, ajustes de iluminación y otras mejoras generales.
También se modificó la pileta, que fue rellenada o reformulada para hacerla menos profunda, con revestimiento de piedra en el interior y mármol travertino en el exterior.
La obra habría comenzado en octubre de 2024, luego de algunos inconvenientes vinculados con la posesión del inmueble.
Según Tabar, duró aproximadamente 10 meses y los nombrados se habrían mudado a la casa en julio de 2025. Durante ese período, Adorni habría concurrido con cierta frecuencia al barrio, ya que alquilaba otra vivienda dentro del country.
Pagos en efectivo
Tabar afirmó que el primer pago fue de u$s35.000 en efectivo, entregado personalmente por Manuel Adorni en la casa. Sostuvo que todos los pagos posteriores también fueron realizados en efectivo y en dólares, sin recibos, facturas ni comprobantes.
Trabajos adicionales
Según la declaración, con el avance de la obra comenzaron a incorporarse numerosos trabajos adicionales. Tabar explicó que esos extras se fueron “mezclando” con el presupuesto original.
En esa dinámica, Tabar habría actuado como intermediario: pedía presupuestos, los transmitía a Adorni, recibía dinero en efectivo y luego pagaba a proveedores.
Costo total 245 mil dólares en efectivo y sin emisión de recibos
Estimó que el costo total de la obra ascendió a unos u$s245.000. Aclaró que todo fue pagado en efectivo, en dólares y sin emisión de recibos.
El propio testigo reconoció una remodelación de alto valor económico, financiada íntegramente en efectivo y sin respaldo documental formal.
Adorni lo contactíó antes de la declaración
Según se leyó en la audiencia, Adorni lo contactó antes de la declaración y le ofreció ayuda o la posibilidad de que su equipo lo contactara. Tabar dijo que rechazó ese contacto para evitar sospechas.
La declaración de Tabar aporta elementos centrales: confirma la existencia de la remodelación, fija una cronología, detalla el aumento del costo, señala pagos en efectivo, ausencia de facturación y un contacto previo del imputado antes de la testimonial.
Fuente: AMBITO





