Según Troncoso, uno de los primeros elementos que se investigan en estos casos es la condición del terreno y la calidad del estudio de suelos realizado antes de iniciar la obra.
Planteó: “En principio no creo que exista un problema grave de suelo si no hubo señales previas como grietas importantes, desplazamientos o descascaramientos en la estructura. Esos síntomas suelen aparecer cuando el terreno presenta dificultades”.
Segundo punto clave
El ingeniero agregó que el segundo punto clave corresponde al sistema estructural del edificio. Allí se revisa el cálculo de cargas, el diseño de las losas y columnas y la forma en que se distribuyen los esfuerzos dentro de la estructura.
Señaló: “En este tipo de construcciones el cálculo estructural debe prever con precisión cómo se transfieren las cargas. Un problema en ese diseño puede generar tensiones que terminen en un colapso localizado”.
El tercer aspecto que suele examinarse corresponde a la ejecución de la obra. Allí intervienen factores vinculados a la calidad de los materiales, la colocación de las armaduras de hierro y el correcto recubrimiento del hormigón.
Troncoso remarcó que la protección del acero dentro del hormigón constituye un punto central para garantizar la durabilidad de la estructura.
“El hierro nunca debe quedar expuesto a la humedad. Siempre requiere una cobertura mínima de hormigón, generalmente entre dos y tres centímetros. Si ese recubrimiento falla, el acero puede oxidarse y perder resistencia”, advirtió.
Otra línea de análisis se relaciona con la presencia de agua dentro de la estructura. Diversos testimonios mencionaron problemas de filtraciones en el sector de las cocheras.
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Las filtraciones pueden deteriorar el hormigón y acelerar procesos de corrosión en las armaduras metálicas, especialmente cuando el agua transporta sales o cloruros que afectan los materiales.
En ese contexto, Troncoso consideró que las pericias deberán revisar el estado de los elementos estructurales cercanos al área colapsada.
“Se pueden realizar estudios relativamente simples al comienzo de la investigación. Por ejemplo, pruebas de ultrasonido sobre el hormigón o inspecciones directas en columnas y vigas para observar el estado del hierro”, detalló.
El ingeniero añadió que también pueden efectuarse extracciones puntuales del material para verificar su resistencia y analizar el nivel de humedad presente en el terreno.
Plazos y cocheras
Respecto de los plazos, el especialista sostuvo que las evaluaciones técnicas básicas podrían completarse en pocos días, aunque el proceso completo suele extenderse por cuestiones administrativas y judiciales.
“Las herramientas técnicas existen y permiten obtener resultados rápidos. Después intervienen distintas instancias de revisión y eso puede demorar las conclusiones finales”, sostuvo.
Otro especialista que analizó el caso fue el arquitecto y desarrollador Horacio Ludigliani, quien remarcó que en los estacionamientos suele buscarse una distribución estructural que facilite la circulación de vehículos.
“En los sectores de cocheras se procura reducir la cantidad de columnas para mejorar la maniobra de los autos. Eso exige cálculos estructurales muy precisos porque las losas deben soportar cargas importantes con menos puntos de apoyo”, afirmó.
Ludigliani también recordó que las estructuras de hormigón armado suelen presentar señales previas antes de un colapso. Evaluó: “El hormigón armado es un material muy noble que en la mayoría de los casos muestra grietas u otros síntomas antes de fallar. Por eso resulta importante analizar si existieron indicios previos que pasaron inadvertidos”.
El drama de los vecinos evacuados
El derrumbe también dejó un fuerte impacto en los residentes del complejo Estación Buenos Aires. Más de 500 personas debieron abandonar sus departamentos tras el colapso de la losa en el sector de cocheras.
Melisa, vecina de la Torre A y residente del piso 11, relató en representación de los vecinos damnificados a Ámbito que el episodio comenzó de forma repentina durante la madrugada, cuando algunos vecinos alertaron sobre lo ocurrido.
“El momento en que nos enteramos fue gracias a dos vecinas. Una me tocó el timbre y después empezaron a llegar mensajes al grupo del edificio. En ese momento una amiga me llamó y me dijo que se había caído el piso del garage. No lo podíamos creer”, recordó.
Minutos después comenzaron los pedidos de evacuación a través del portero eléctrico. La familia salió del departamento de inmediato. Relató: “Nos decían que salgamos porque se derrumbaba el edificio. Tengo una hija de cinco años y un bebé de cinco meses. Salieron en pijama porque no había tiempo para nada. Bajamos once pisos por escalera con algunas mantas porque esa noche hacía frío”.
La vecina recordó que durante esos minutos reinó la confusión entre los residentes. Muchos pensaron que el edificio completo podía colapsar.
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“Nosotros bajamos con la idea de que el edificio se derrumbaba. Fue desesperante. Cuando llegué a planta baja y vi los vidrios explotados entendí que había pasado algo muy grave”, dijo.
Melisa también destacó la solidaridad que surgió entre los propios vecinos del barrio durante las primeras horas posteriores al episodio. “Muchos vecinos del barrio nos acercaron mantas para los chicos porque hacía frío. Fue un gesto muy importante en un momento muy difícil”, contó.
Desde entonces, las familias evacuadas permanecen fuera de sus viviendas y enfrentan dificultades para sostener su rutina cotidiana.
“Nos despojaron de nuestro hogar. Ese lugar que nosotros creíamos seguro, donde criamos a nuestros hijos, literalmente se derrumbó”, expresó.
Melisa explicó que la situación también afectó la organización familiar, ya que gran parte de la vida cotidiana del grupo se desarrollaba en el barrio. “Mi hija va a un colegio cerca del complejo y tenía muchas actividades en la zona. Ahora estamos lejos de nuestro centro de vida y todo se vuelve mucho más complicado”.
En total, 175 departamentos resultaron afectados por la evacuación del complejo. Según los vecinos, cerca de 500 personas debieron abandonar sus viviendas tras el episodio.
Los residentes también reclamaron mayor claridad en la información sobre el estado del edificio y sobre los plazos para un eventual regreso a sus hogares.
“Se rompió la confianza. Nos dijeron que en pocos días íbamos a poder volver a nuestras casas, pero ahora necesitamos certezas. Un hogar es el lugar más seguro que uno tiene y hoy no sabemos cuándo podremos regresar”, expresó.
Reclamaban desde hace más de 4 años
Melisa también recordó que desde hace años existían reclamos vinculados a problemas de humedad y filtraciones en el sector del complejo que finalmente resultó afectado.
“Desde 2021 venimos con problemas de humedad y filtraciones en áreas comunes. Cada vez que llovía el patio se convertía en una pileta y el agua entraba a distintos sectores. Los reclamos fueron constantes”, afirmó.
La vecina aseguró que, en las semanas previas al derrumbe, incluso se registraron inconvenientes en los ascensores por acumulación de agua.
“Tuvimos días sin ascensor porque se llenaban de agua. Los reclamos siempre se hicieron a través de la administración y de la constructora”, agregó.
La respuesta de la constructora
Frente a lo ocurrido, la constructora Sudamericana (Cosud), empresa responsable del desarrollo del complejo habitacional, difundió comunicados en los que informó las primeras medidas adoptadas tras el derrumbe.
La compañía señaló que el foco inicial de las tareas consiste en el apuntalamiento preventivo de la estructura afectada, la desvinculación del área comprometida y la verificación técnica del estado general del edificio.
Según precisó la empresa, estas intervenciones se realizarán con personal especializado y bajo estrictos estándares de seguridad con el objetivo de reducir riesgos para residentes y trabajadores.
Derrumbe Parque Patricios
Cosud también informó que se realizó una inspección visual del sector afectado con participación de ingenieros de la compañía, un asesor estructural independiente y funcionarios de la Dirección General de Guardia de Auxilio y Emergencias del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
A partir de esa recorrida se definió un plan técnico de verificación estructural más profundo. La empresa presentó ante ese organismo el Plan Ejecutivo de Trabajo, requisito necesario para avanzar con las tareas previstas en el complejo.
De acuerdo con lo informado por la firma, estas evaluaciones permitirán determinar si existe afectación estructural en otras partes del edificio y avanzar luego con la habilitación del reingreso de los propietarios en el menor plazo posible.
Responsabilidades legales
Mientras tanto, el episodio también abrió un debate sobre las eventuales responsabilidades legales que podrían surgir a partir del derrumbe.
El abogado Gustavo Zandonadi explicó que, desde el punto de vista jurídico, un hecho de estas características puede generar consecuencias tanto en el ámbito penal como en el civil.
“Si la investigación determina que el colapso se produjo por negligencia, impericia o incumplimiento de normas técnicas, la Justicia podría analizar la figura de estrago culposo”, sostuvo.
El delito se encuentra previsto en el artículo 189 del Código Penal y contempla situaciones en las que un desastre ocurre por no haber adoptado las precauciones necesarias durante una actividad riesgosa.
Zandonadi agregó que, en paralelo al proceso penal, también pueden surgir reclamos civiles por los daños ocasionados.
“El Código Civil establece el principio de reparación plena. Quien provoca un daño debe compensar a las víctimas de manera tal que la situación se acerque lo más posible al estado previo al hecho”, remarcó.
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El letrado señaló que dentro de esa reparación pueden incluirse distintos conceptos, como el valor de bienes afectados, daños a vehículos estacionados en las cocheras o gastos extraordinarios derivados de la evacuación de los edificios.
También podrían contemplarse perjuicios extrapatrimoniales vinculados al impacto emocional que un episodio de estas características genera en los vecinos.
Mientras tanto, el foco inmediato de las autoridades continúa puesto en garantizar la seguridad estructural del complejo y avanzar con las pericias que permitan determinar con precisión qué ocurrió.
Los especialistas coincidieron en que el análisis deberá abarcar la estructura completa del edificio y no limitarse únicamente al sector donde se produjo el colapso.
“En este tipo de casos resulta fundamental verificar si la falla afectó otras partes del edificio o si se trata de un problema localizado. Con ese diagnóstico se podrá definir qué tipo de reparación resulta necesaria”, concluyó Troncoso.
Fuente: AMBITO








