¿Perú puede desplazar a Chile como el mayor productor mundial de cobre?



La transición energética global abrió una nueva carrera por los minerales críticos y el cobre se convirtió en uno de los principales protagonistas. Redes eléctricas, vehículos eléctricos, centros de datos, energías renovables y sistemas de almacenamiento demandarán cada vez mayores volúmenes del metal rojo. En ese escenario surge una pregunta que comienza a ganar fuerza dentro de la industria: ¿Perú puede quitarle a Chile el liderazgo mundial en producción de cobre?

La discusión volvió a instalarse luego de las declaraciones de Juan Luis Kruger, CEO de Minsur, quien aseguró que el país andino tiene las condiciones geológicas necesarias para alcanzar el primer puesto global, aunque advirtió que el verdadero desafío no es encontrar recursos sino convertirlos en proyectos en producción.

“Perú podría ser el primer productor de cobre del mundo si se ponen en producción simplemente los yacimientos que ya existen”, afirmó Kruger durante el webinar Minerales críticos: ¿el Perú está listo para superar este desafío?, organizado por Semana Económica en el marco del camino hacia el World Mining Congress 2026.

La afirmación no parece exagerada cuando se observan las cifras de recursos y reservas disponibles. Perú posee algunos de los mayores depósitos cupríferos del planeta y concentra proyectos de gran escala que aún esperan desarrollo o expansión. Sin embargo, la distancia que hoy lo separa de Chile todavía es considerable.

Según datos internacionales de producción minera, Chile continúa siendo el líder absoluto con cerca de 5,3 millones de toneladas anuales de cobre, equivalente a aproximadamente el 23% de la oferta minera mundial. Perú ocupa actualmente el tercer puesto con alrededor de 2,6 millones de toneladas, detrás de la República Democrática del Congo, que aceleró su crecimiento en los últimos años gracias a nuevas inversiones.

Los principales productores mundiales de cobre:

  • Chile: 5,3 millones de toneladas

  • República Democrática del Congo: 3,3 millones

  • Perú: 2,6 millones

  • China: 1,8 millones

  • Estados Unidos: 1,1 millones

  • Indonesia: 1,1 millones

Los números muestran que Perú necesitaría prácticamente duplicar su producción para superar a Chile. Aunque la brecha parece amplia, muchos analistas consideran que el potencial existe debido a la enorme cartera de proyectos aún no desarrollados.

El gran obstáculo: permisos y burocracia

El principal problema señalado por Kruger no está bajo tierra sino sobre ella. “Hoy día, para poner un taladro exploratorio, nos puede demorar dos o tres años la permisología”, sostuvo el ejecutivo.

Según explicó, desde 2011 el número de autorizaciones y aprobaciones necesarias para avanzar con un proyecto minero aumentó significativamente, generando retrasos y afectando la competitividad frente a otras jurisdicciones.

En una industria donde los proyectos requieren inversiones de miles de millones de dólares y horizontes de desarrollo que pueden extenderse por más de una década, la previsibilidad regulatoria resulta un elemento central. “La predictibilidad es fundamental para poder atraer capitales, para poder seguir desarrollando la industria”, señaló.

Y agregó: “Es muy importante generar la credibilidad, la estabilidad y sobre todo la predictibilidad para atraer los capitales. Eso al final se traduce en una sola palabra que es fundamental para las inversiones: confianza”.

El planteo no apunta a flexibilizar exigencias ambientales o sociales, sino a reducir tiempos administrativos y generar reglas claras.

Chile enfrenta sus propios desafíos

La posibilidad de que Perú gane participación también aparece porque Chile atraviesa problemas estructurales que comienzan a limitar su crecimiento.

El país mantiene el liderazgo mundial, pero enfrenta caída en las leyes minerales, mayores costos operativos, restricciones hídricas y desafíos en grandes proyectos de expansión. Además, empresas como Codelco debieron enfrentar retrasos y problemas operativos en sus planes de renovación minera.

El acceso al agua aparece como otro factor crítico. Informes recientes advierten que parte importante de la producción chilena podría verse afectada por condiciones climáticas más severas durante las próximas décadas, lo que obliga a incrementar inversiones en desalación y eficiencia hídrica.

Perú también comenzó a avanzar en esa dirección. Minsur, por ejemplo, anunció inversiones superiores a u$s100 millones adicionales para operar proyectos utilizando agua de mar desalinizada en Mina Justa y reducir la presión sobre acuíferos locales.

A esto se suman algunas señales de desaceleración en Chile. Durante el primer trimestre de 2026, la economía chilena registró una contracción interanual de 0,5%, la mayor en más de tres años, impulsada principalmente por una caída de 3,1% en la actividad minera.

Según el Banco Central chileno, el retroceso estuvo asociado a menores leyes del mineral, condiciones climáticas adversas y tareas de mantenimiento en las operaciones cupríferas. El dato vuelve a poner sobre la mesa algunos desafíos estructurales que enfrenta la industria minera chilena y que podrían limitar el crecimiento futuro de la producción.

Más tecnología y menor huella ambiental

Kruger sostuvo además que la minería peruana ya atraviesa un proceso de transformación tecnológica. En Mina Justa, la compañía implementó aplicaciones de inteligencia artificial y análisis de datos para optimizar procesos productivos prácticamente en tiempo real.

La estrategia también contempla metas ambientales ambiciosas, con objetivos de reducir emisiones de CO un 30% hacia 2030 y alcanzar emisiones netas cero para 2050. Pero el CEO advirtió que existen riesgos adicionales que podrían condicionar el desarrollo futuro del sector. Uno de ellos es la minería ilegal.

Kruger la definió como “el peor flagelo del país”, señalando su impacto sobre el ambiente, las economías regionales y la institucionalidad.

El desafío no es geológico: es político y social

La conclusión parece clara: Perú posee recursos suficientes para aspirar a convertirse algún día en el mayor productor mundial de cobre, pero transformar ese potencial en producción real requiere resolver problemas estructurales.

La geología juega a favor. Los precios internacionales también. La demanda futura asociada a la electrificación y la transición energética probablemente continúe creciendo.

La incógnita pasa por otro lado: si el país será capaz de acelerar permisos, generar estabilidad regulatoria, reducir conflictos sociales y construir un entorno de inversión confiable. Porque, como señaló Kruger, el cobre ya está descubierto. El verdadero desafío es lograr que las inversiones lleguen a tiempo.


Fuente: AMBITO

🔴 EN VIVO