La postura de Jared Isaacman ha puesto en duda las normas vigentes de la astronomía global. Expertos del sector aprovechan este impulso para proponer métodos de clasificación alternativos que podrían cambiar el estatus de Plutón y otros cuerpos celestes.
Plutón fue parte fundamental de la lista de planetas y de la cultura general por más de setenta años, hasta que la decisión de 2006 alteró su posición oficial. Aquel suceso detonó una disputa científica sobre las definiciones astronómicas que no ha cesado hasta hoy. Recientemente, esta discusión cobró un nuevo impulso después de que la NASA pusiera en duda la clasificación actual.
Jared Isaacman, administrador actual de la agencia espacial, aprovechó una audiencia en el Senado para mostrarse partidario de modificar el estatus actual de Plutón. Allí, fue contundente en su postura al afirmar: “Estoy muy a favor de que Plutón vuelva a ser considerado un planeta”.
Por qué no se considera planeta a Plutón
Desde 1930, año en que Clyde Tombaugh identificó a Plutón en el Observatorio Lowell de Arizona usando placas fotográficas y un comparador de parpadeo, la comunidad científica lo reconoció como el noveno planeta. Esta condición de planeta fue ampliamente aceptada y careció de detractores de peso durante gran parte del siglo veinte.
Sin embargo, cuando la astronomía moderna comenzó a detectar otros cuerpos celestes en las fronteras del sistema solar que surgió la necesidad de redefinir qué requisitos debe cumplir un objeto para ostentar dicho título.
Es por esto que, en 2006, la Unión Astronómica Internacional introdujo por primera vez una descripción oficial para el término “planeta”. Según este nuevo estándar, un cuerpo celeste debe cumplir con tres requisitos indispensables: girar en una órbita alrededor del Sol, contar con la masa necesaria para que su propia gravedad le otorgue una forma esférica y haber limpiado la vecindad de su trayectoria de otros objetos espaciales.
Plutón cumplía con los dos primeros requisitos, pero no con el tercero. Esa característica determinó su reclasificación como planeta enano, una categoría que la misma organización introdujo en ese momento.
Posturas enfrentadas en la comunidad científica
La controversia actual se centra en las discrepancias sobre las normas fijadas. Un sector de la comunidad científica critica con especial énfasis la exigencia relacionada con la limpieza de la órbita. Al respecto, el astrobiólogo David Grinspoon manifestó en una entrevista para la revista científica Nature su desacuerdo con la regla vigente: “Muchos creemos que la palabra planeta debería definirse por las propiedades intrínsecas de un cuerpo, no por su entorno dinámico”.
“Si, de repente, la Tierra se viera rodeada por un enjambre de objetos pequeños, como ocurrió durante los primeros cientos de millones de años de su existencia, ¿dejaría de ser un planeta? Esto parece absurdo”, concluyó.
Fuente: AMBITO






