Ganadores y perdedores en la guerra contra Irán y el movimiento de las tasas
Por Dionisio Bosch
Los que tenemos algunos años en esto de la inversión, fuimos educados con la idea de mantener un 10% de nuestra cartera en oro y que en tiempos de turbulencia geopolítica, el mejor refugio era el dólar norteamericano y en particular los bonos del Tesoro. “Out stocks, in treasuries” o “risk off, risk on”, han sido los mantras.
Desde que Israel atacó Irán y EEUU salió a apoyar la acción el 28 de febrero, es cierto que el dólar ha subido (el Dólar Índex, DXY pasó de 97.67 a 99.07), pero el precio de la deuda soberana de EEUU a 10 años (los bonos más populares) ha caído, impulsando la tasas de 3.952% a 4.053% (ayer tocó 4.113%). En este último caso, exactamente lo contrario de lo que la tradición sugería.
Como podía esperarse el dólar se fortaleció con los ataques a Irán
Alguien podría pensar que esto es algo circunstancial, que se corregirá en unos días. El problema es que la evidencia no apunta en este sentido. Por caso, cuando el 13 de junio Israel atacó Irán durante 12 días, la tasa pasó en un principio de 4.368%% a 4.396% el día 18 (con un máximo de 4.464%). Pero tal vez más significativo fue que al mismo tiempo la tasa de los soberanos de otros países se redujo.
Bajo la premisa de la seguridad que -supuestamente- proveen los Treasuries, la idea es que los inversores están dispuestos a acotar su apetito por el retorno y aceptar una tasa algo más baja que la equivalente en otros instrumentos. Es lo que llamamos en finanzas la “covenience yield” o tasa de conveniencia: la ventaja/diferencia de la tasa de los bonos respecto a lo que se presume es la verdadera tasa libre de riesgo.
Fuente: AMBITO





