En medio de la escalada de tensión en el estrecho de Ormuz, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, debió responder una consulta tan inusual como reveladora del clima actual: si Irán podría apelar a “delfines kamikaze” para atacar buques norteamericanos.
“No puedo confirmar ni negar si nosotros tenemos algunos. Pero puedo confirmar que Irán no tiene”, respondió Hegseth entre risas durante una conferencia de prensa en el Pentágono.
Pete Hegseth y la insólita pregunta sobre los “delfines kamikaze”
El comentario, que rápidamente se viralizó en medios y redes sociales en Estados Unidos, surgió luego de una publicación de The Wall Street Journal que señalaba que funcionarios iraníes evaluaban el uso de delfines equipados con minas para hostigar a embarcaciones militares en el Golfo Pérsico.
Más allá del tono casi cinematográfico, el episodio volvió a poner sobre la mesa un aspecto poco visible de los conflictos contemporáneos: la utilización de animales en operaciones militares. Y lo hizo en un momento especialmente sensible. Desde comienzos de abril, Washington acusa a Teherán de ataques contra buques y de amenazar la libre circulación en Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del mundo.
La utilización de animales para objetivos militares
Desde 1959, el Programa de Mamíferos Marinos de la Armada trabaja con delfines nariz de botella y leones marinos de California para tareas como la detección de minas, la localización de objetos sumergidos y la vigilancia de instalaciones portuarias.
Según el Centro de Guerra de Información Naval del Pacífico, los delfines cuentan con uno de los sistemas de sonar natural más avanzados conocidos. Su capacidad de ecolocalización les permite identificar objetos bajo el agua con una precisión que, en ciertos contextos, supera a algunos dispositivos electrónicos.
Scott Savitz, ingeniero de la RAND Corporation y especialista en guerra de minas, recordó que estos animales ya fueron utilizados en conflictos reales. Durante la guerra de Vietnam, colaboraron en la detección de intrusos en bases militares, y en 2003 participaron en Irak en la búsqueda de minas navales.
No obstante, descartó el uso ofensivo suicida. “No es ‘The Day of the Dolphin’”, aclaró en diálogo con CNN, en referencia a la película de 1973.
En la práctica, los animales operan junto a equipos especializados y señalan posibles amenazas mediante boyas, que luego son verificadas por buzos. De acuerdo con expertos estadounidenses, el enfoque de estos programas es estrictamente defensivo.
Eso no implica que otros países no hayan explorado alternativas más agresivas. Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética desarrolló uno de los programas de mamíferos marinos más avanzados. Tras la disolución de la URSS, parte de esos recursos quedó en manos de Ucrania, hasta que Rusia retomó el control de instalaciones en Crimea tras la anexión de 2014.
Fuente: AMBITO





