“Desde 2025 comenzamos a observar una mejora gradual en las condiciones de mercado y en las cotizaciones internacionales”, comentó. En ese sentido, sostuvo que actualmente la actividad se encuentra en una etapa de transición, donde la rentabilidad intenta recomponerse luego de varios años críticos.
La recuperación, de todos modos, todavía luce frágil. Desde ACNOA remarcaron que muchas empresas continúan bajo esquemas de fuerte control de costos y con foco en eficiencia operativa para sostener competitividad.
“La prioridad pasa por consolidar esta tendencia positiva mediante productividad y diferenciación”, detalló Rovella.
Lluvias, cosecha y alerta logística
La campaña citrícola de este año quedó además atravesada por fuertes complicaciones climáticas. Las intensas lluvias registradas entre febrero y abril en distintas zonas del NOA retrasaron la cosecha y generaron problemas logísticos en Tucumán, principal provincia productora del país.
Desde Federcitrus señalaron semanas atrás que en algunas regiones las precipitaciones llegaron incluso a triplicar niveles habituales, situación que afectó caminos rurales y dificultó la salida de producción.
José Carbonell, presidente de la Federación Argentina del Citrus, explicó que el deterioro vial obligó incluso a reducir carga en camiones para evitar inconvenientes en accesos rurales y zonas productivas.
Ese escenario también impactó sobre costos operativos y tiempos de cosecha en plena zafra. Según el sector, la logística pasó a ocupar un rol central dentro de las preocupaciones de productores y exportadores.
“La precariedad de los caminos rurales retrasa la cosecha y complica el cumplimiento de compromisos de exportación”, señalaron desde ACNOA.
Costos internos y atraso cambiario
Uno de los principales reclamos del sector apunta a la estructura de costos internos. Para los empresarios citrícolas, el atraso del tipo de cambio frente a la inflación redujo competitividad y encareció la producción en dólares.
Sánchez Loria indicó: “Los insumos y la logística crecieron por encima del precio del producto”. A eso se suma la presión impositiva y la falta de incentivos para actividades exportadoras con mayor valor agregado.
La ecuación financiera del productor aparece como uno de los puntos más sensibles de la actividad. Mano de obra, combustibles, fertilizantes, agroquímicos y transporte forman parte de una estructura de gastos que subió con fuerza durante el último año.
Rovella explicó: “La mano de obra representa el componente más delicado. Las paritarias reflejan la tensión entre inflación y capacidad real de pago de las empresas”.
En paralelo, los insumos dolarizados mantuvieron aumentos constantes, mientras el ritmo de devaluación quedó por debajo de esos incrementos. Según el sector, esa combinación provocó un encarecimiento real de la producción medido en dólares.
Lluvias, caminos rurales y problemas logísticos
La situación climática agravó parte de los problemas productivos durante esta campaña. Las lluvias registradas entre febrero y abril en distintas zonas del NOA deterioraron caminos rurales y complicaron el ingreso a fincas y establecimientos productivos.
Desde el sector citrícola señalaron semanas atrás que en algunas zonas las precipitaciones llegaron incluso a triplicar niveles habituales, situación que afectó la cosecha y elevó costos logísticos.
“La logística de campo pasó a ser el principal desafío”, señalaron desde ACNOA. El estado de los caminos impacta directamente en la cosecha, el transporte y los tiempos de entrega de fruta fresca destinada a exportación.
Las empresas debieron reorganizar operativos de carga y reducir capacidad de transporte en algunas zonas para evitar daños en accesos rurales. Eso elevó costos y generó demoras en plena zafra.
“La precariedad vial retrasa la cosecha en un momento donde los precios muestran señales de mejora”, explicó Sánchez Loria.
El problema también afecta compromisos comerciales con mercados internacionales, especialmente en fruta fresca, donde los tiempos logísticos resultan determinantes para conservar calidad y cumplir contratos.
Mercados externos y tensión global
Pese a las dificultades internas, la demanda internacional de limón argentino mantiene niveles considerados satisfactorios por el sector. Europa, Estados Unidos y Rusia continúan entre los principales destinos de la fruta fresca argentina.
No obstante, ACNOA advirtió sobre la volatilidad internacional derivada de conflictos geopolíticos y tensiones comerciales que afectan costos de energía y fletes marítimos.
Rovella comentó: “La inestabilidad en Medio Oriente y otros conflictos globales generan impacto directo sobre la logística internacional”.
El encarecimiento del gas y del transporte marítimo aparece entre las principales preocupaciones para una actividad donde gran parte de la competitividad depende del costo exportador.
Aun así, desde la entidad mantienen expectativas moderadamente positivas para los próximos meses. Confían en que una eventual estabilización del contexto internacional permita mejorar condiciones logísticas y fortalecer presencia en mercados consolidados.
El reclamo por previsibilidad
El sector citrícola enfrenta además un escenario internacional de alta volatilidad que alteró la matriz tradicional de costos de la actividad. Combustibles, fertilizantes y agroquímicos registraron fuertes variaciones durante el último año, situación que impactó de lleno sobre la rentabilidad.
Desde ACNOA sostuvieron que la competitividad también requiere prudencia en términos productivos para evitar nuevos desequilibrios de oferta.
“No buscamos reducir nuestra presencia global, sino administrar el crecimiento con información y mesura”, afirmó Sánchez Loria.
La entidad considera que la actividad necesita previsibilidad macroeconómica, infraestructura rural y herramientas que permitan recuperar competitividad exportadora.
Rovella señaló: “El gran desafío inmediato consiste en gestionar una actividad exportadora con costos en alza y competitividad cambiaria limitada”.
Mientras tanto, el limón argentino intenta consolidar una recuperación luego de años complejos. El sector observa mejores precios y una demanda internacional firme, aunque todavía enfrenta obstáculos estructurales que condicionan el crecimiento de una de las economías regionales más importantes del país.
Sánchez Loria concluyó: “La clave pasa por producir de manera razonable y responsable para proteger el ecosistema del limón argentino y sostener previsibilidad para el productor”.
Fuente: AMBITO







