La industria textil argentina podría estar frente a uno de sus desarrollos más relevantes de los últimos años. Luego de siete años de investigación y trabajo conjunto entre el sector científico y privado, el proyecto FELPA (Fibra Extra Larga Pampa Argentina) avanza hacia la producción comercial de la primera fibra extralarga 100% argentina.
El desarrollo apunta a posicionar al país dentro de un segmento históricamente dominado por Egipto y Perú, referentes mundiales en algodón premium de alta calidad.
La iniciativa surgió a partir del trabajo de investigadores del [INTA](https://www.argentina.gob.ar/inta?utm_source=chatgpt.com) Sáenz Peña, en Chaco, que desarrollaron la variedad SP21, una fibra que alcanza los 35 milímetros de longitud frente a los 28 milímetros promedio del algodón convencional.
Un salto de calidad para la industria textil
Aunque la diferencia pueda parecer pequeña, dentro de la industria textil representa un cambio estructural.
Las fibras más largas permiten mejorar la resistencia del hilado, aumentar la eficiencia industrial y obtener telas más suaves, brillantes y duraderas.
El desarrollo argentino busca justamente competir dentro del segmento premium internacional, donde los precios del algodón extralargo duplican o incluso triplican las cotizaciones del algodón estándar.
La producción estará concentrada inicialmente en provincias con fuerte tradición algodonera como Chaco, Santiago del Estero y Santa Fe, aunque el proyecto también proyecta expansión hacia Cuyo, donde las condiciones climáticas aparecen como favorables para este tipo de cultivo.
Ciencia, industria y producción trabajando en conjunto
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es la articulación entre distintos actores de la cadena productiva.
FELPA logró integrar al INTA, productores algodoneros del norte argentino, la marca de indumentaria Pato Pampa y las empresas textiles Ritex y Tecotex.
La experiencia aparece como uno de los pocos ejemplos recientes de cooperación entre ciencia, industria y producción primaria para desarrollar una cadena de valor integrada.
Según explicó Norberto Zibritovsky, incluso una de las empresas textiles detuvo una línea de producción completa para procesar los primeros fardos experimentales y validar técnicamente el nuevo algodón.
La respuesta industrial fue positiva y permitió avanzar rápidamente hacia escalas mayores de producción.
Del laboratorio a la producción industrial
Tras las primeras pruebas, el proyecto pasó de procesar apenas dos fardos experimentales a unas diez toneladas de fibra, volumen suficiente para confirmar la viabilidad industrial del desarrollo.
Ahora, el objetivo es avanzar hacia una escala significativamente mayor durante los próximos años.
La proyección contempla la fabricación de tejidos finos, prendas de punto, camisería premium, sweaters de algodón y productos para línea hogar como sábanas.
En todos esos segmentos, la longitud de la fibra resulta determinante para definir la calidad final del producto.
El potencial exportador del algodón premium argentino
Los impulsores de FELPA consideran que el proyecto puede abrir nuevas oportunidades tanto para productores agropecuarios como para la industria textil local.
Para el sector algodonero, implica acceder a precios diferenciales utilizando condiciones agroecológicas ya existentes en distintas regiones del país.
Para las hilanderías, representa la posibilidad de exportar hilos de alta calidad a mercados actualmente abastecidos por proveedores internacionales.
Y para las marcas textiles, significa contar con materia prima nacional capaz de competir dentro de segmentos premium globales.
La industria textil busca recuperar competitividad
El proyecto será presentado oficialmente en Emitex, Simatex y Confemaq 2026, una de las principales ferias textiles de la Argentina.
La iniciativa aparece además en un contexto donde buena parte de la industria nacional busca recuperar competitividad mediante innovación, integración tecnológica y productos de mayor valor agregado.
Para los impulsores de FELPA, el desarrollo demuestra que la industria textil argentina todavía conserva capacidad de innovación y potencial exportador.
“Es la demostración de que la industria textil existe, produce y está lista para competir”, sostienen desde el proyecto.
Fuente: AMBITO





