Domingo Cavallo se equivocó al decir que Luis Caputo es un trader sin teoría


P.: En tanto empeore la imagen del gobierno nacional, menos posibilidades tiene de ser reelecto en 2027…

P.G.: Sí, pero creo que todavía estamos en una etapa bastante preliminar y me imagino que de acá a no mucho tiempo se aclarará la situación.

Creo que lo que el mercado y los inversores en general miran son más bien las políticas económicas y el estado de la economía. De hecho, por ejemplo, la suba de la calificación que hizo Fitch hace un par de días refleja eso: refleja que, en general, la confianza en la economía argentina, con todos los desafíos que tiene, está mejorando.

“No creo que haya mejoras inminentes de Moody’s y Standard & Poor’s sobre Argentina”

P.: La mejora en la calificación es una noticia importante, pero si tuviésemos que dimensionarla, ¿qué es lo que falta todavía para seguir escalando?

P.G.: Es una muy buena noticia, especialmente en el contexto actual de la guerra en Medio Oriente. Yo, por ejemplo, escuché en Washington a los número uno de las tres calificadoras importantes: Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch. Básicamente, la evaluación que ellos hacían del mundo emergente era una en la cual no veían un problema de bajas de calificación importantes, pero sí que las mejoras posiblemente se iban a retrasar.

En este contexto, creo que el hecho de que Fitch haya mejorado la calificación para Argentina es una buena noticia, porque efectivamente quizás ya lo tenían bastante decidido y el empeoramiento de la situación global no afectó esa decisión.

Ahora, creo que igual siempre se necesita más de una calificadora y, en este sentido, todavía hay que ver qué es lo que va a hacer Moody’s y qué es lo que va a hacer Standard & Poor’s. Mi impresión es que no va a haber mejoras inminentes en esas dos calificadoras.

O sea que es una noticia positiva, sin duda, pero es un camino largo. Y es un camino largo especialmente porque Argentina acumuló mucha falta de credibilidad durante décadas. Imaginate que durante la segunda mitad del gobierno de Menem Argentina estaba a un escalón de llegar a grado de inversión, que era BBB-. Después de ahí fuimos todo para abajo. Entonces, recuperar esa posición va a llevar todavía bastante tiempo.

P.: Usted considera que las otras dos calificadoras no harían, al menos de manera inminente, un anuncio similar. ¿Esto por qué lo ves así? ¿Por el contexto internacional o por la política interna?

P.G.: No, por el contexto internacional. Pero también creo que todavía están mirando dos cuestiones muy importantes. La primera es restablecer un acceso normal al mercado de capitales. Eso te da la tranquilidad de que el país va a poder refinanciar los vencimientos a futuro. Todavía es una tarea pendiente que el Gobierno ha dicho que no se quiere apurar porque quiere esperar primero una baja de la prima de riesgo mayor a la que ha ocurrido.

El segundo tema es la acumulación de reservas. La buena noticia es que, a partir de diciembre, Argentina adoptó como objetivo comprar dólares y tratar de acumular reservas, aunque cuando uno ve el monto de reservas brutas, ha crecido mucho menos de lo que el Banco Central ha comprado porque se han pagado vencimientos. Yo creo que, en este contexto, posiblemente están esperando que Argentina aumente más las compras de divisas y que pueda tener mayor tranquilidad financiera.

Esto es muy importante no solo para la cantidad de reservas. Yo creo que también es muy importante justamente para evitar que se produzca nuevamente volatilidad en el año electoral, que es el año próximo.

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Diario El País de Uruguay

P.: Considerando, además, que ya después del primer semestre las condiciones para comprar y acumular divisas se vuelven más exigentes, ¿no? Y para cuando termine el segundo semestre estaremos en año electoral…

P.G.: Sí. Creo que posiblemente ahora, con toda la liquidación de divisas del campo, es un poquito más fácil. Pero creo que, de todas maneras, el ingreso de divisas también está relacionado con la credibilidad y la fortaleza de la política económica. No necesariamente sigue exactamente el balance comercial.

Todos los proyectos de inversión en los nuevos sectores, energía, minería, etcétera, también son ingresos de capitales que permiten eso. Entonces, creo que la acumulación de reservas puede seguir durante el año y el Banco Central debería aprovechar para incrementar sus compras con respecto a lo que ya dijo.

Y es cierto, como vos decís, que hacia fines de año ya va a empezar a jugar mucho la dinámica electoral de 2027.

P.: Si la acumulación de divisas también dependerá de la credibilidad del programa económico, ¿en qué estado ve esa credibilidad del programa económico hoy?

P.G.: Yo creo que la política económica del país ha fortalecido su credibilidad, pero Argentina todavía sufre de su pasado. La forma más fácil de identificar eso es ver que el soberano, el Gobierno, tiene que pagar una prima de riesgo por arriba de lo que pagan las empresas. Eso es algo que no se ve en otros países. En cualquier otro país, el crédito del Gobierno es el mejor y después vienen las empresas.

En Argentina está al revés. Eso básicamente se debe a que Argentina acumula en su historia reciente nueve defaults. Entonces, el mercado sigue muy atento a cualquier evolución política, económica, etcétera. Por eso, para mí es muy importante que se restablezca el ingreso al mercado de capitales de manera normal. Para eso, quizás el ejemplo más cercano que tenemos es Ecuador.

Ecuador reestructuró su deuda exactamente al mismo tiempo que lo hizo Argentina, en 2020, y durante los últimos meses emitió deuda y refinanció los vencimientos que tenía. Ese acto hizo que el riesgo país de ellos bajara. También se anunció que Bolivia está pensando en emitir un bono a una tasa del 9,25%, y hay que pensar que Bolivia estaba al borde del knockout hasta las elecciones.

O sea, creo que hay ejemplos de países emergentes que están ingresando al mercado aun con situaciones mucho más frágiles que Argentina. En este momento, Argentina tiene en muchos temas fundamentos mucho mejores que otros países emergentes. El tema de tener equilibrio fiscal es algo prácticamente inédito.

En la estructura de deuda que tiene Argentina, una vez que sacás la deuda intra sector público, estamos a niveles de deuda ya muy manejables. Y si a eso le sacás la deuda con los multilaterales, que normalmente se asume que se refinancia en el tiempo, la deuda que tiene el Gobierno con el sector privado hoy está más cerca del 30%.

O sea, son niveles realmente bajos que no deberían preocupar. Si preocupan es solamente porque Argentina todavía no probó que puede acceder al mercado y recuperar una relación normal con el mercado de capitales.

P.: ¿Por qué Argentina no prueba con acceder al mercado de capitales si está mejor posicionada frente a otros países?

P.G.: Yo creo que Argentina está esperando que el riesgo país baje más y tener condiciones más favorables. Eso es lo que ha dicho el Ministro en varias ocasiones: que tienen alternativas más baratas que acceder al mercado. Ahí es donde digo que hay un tema como de huevo y gallina.

Uno puede decir: “Bueno, espero que el riesgo baje para salir al mercado” o “si salgo al mercado, esa acción va a generar una baja en el riesgo”. Yo creo que el Gobierno hoy está posicionado en que quiere salir al mercado cuando el riesgo país sea mucho más bajo. Entonces, está recurriendo a otras formas de financiamiento, como por ejemplo estas operaciones con garantía del Banco Mundial y del BID que se están negociando.

“Salir al mercado primero para bajar el riesgo país es una postura muy difundida, no solo de Cavallo”

P.: ¿Vio el cruce entre Caputo y Cavallo? Lo que plantea el exministro es que el Gobierno está esperando acumular dólares para que baje el riesgo país y entrar al mercado, pero que en realidad es al revés: tienen que liberar, entrar al mercado y, a partir de ahí, ingresarán los dólares y bajará el riesgo país. ¿Dónde se posiciona usted entre esas dos posturas?

P.G.: Yo soy más bien de la postura de que acceder al mercado de capitales va a impulsar una baja en el riesgo. Por eso mencionaba el caso de Ecuador, donde esa acción les dio ese resultado. También hay otras operaciones que se han hecho. Por ejemplo, Colombia también hizo operaciones de canje que le resultaron muy positivas, pero quizás el caso de Ecuador es lo más parecido, de alguna manera, en términos de nivel de riesgo y calificación a la Argentina.

Yo estoy más bien en esa postura. Es una postura que te diría que está muy difundida también en el mercado de capitales. No es solamente la posición de Cavallo.

Yo diría que están muy divididas las opiniones con respecto al tema. El Gobierno está con una visión mucho más prudente, mucho más cauta. Creo que son debates importantes que hay que dar.

P.: El tema es que estas discusiones, que son tan importantes, no parecen darse en el marco del debate, sino más bien de la confrontación o del desprestigio. ¿Qué opina sobre esta dinámica de la chicana entre ministros de Economía?

P.G.: Creo que es una lástima que Cavallo, que es una persona que tiene muchísima experiencia, haya hecho esa agresión.

Después Caputo respondió, pero creo que Cavallo se equivocó al caracterizar al Ministro como un trader que no tenía teoría. La realidad es que, primera cosa, las credenciales de Caputo son muy buenas, independientemente de que estaba más en el rubro de finanzas.

Es gente que ha competido y ha trabajado en los más altos niveles a nivel internacional de lo que estaba haciendo. La gestión que está teniendo como Ministro es una muy buena gestión, donde ha logrado el equilibrio fiscal bastante rápido, cosa que ha sido prácticamente imposible en Argentina y en otros países.

Por lo tanto, creo que fue un error caracterizarlo de esa manera, porque creo que está siendo una muy buena gestión. Sobre el tema de si uno tiene que ser un economista teórico o no, también ahí hay un error. Yo hablaba con un colega tuyo y tomé el ejemplo de Christine Lagarde.

Christine Lagarde es una abogada muy exitosa en Nueva York, en un estudio muy importante. De ahí pasó a ser ministra de Economía de Francia, número uno del Fondo Monetario y ahora es la presidenta del Banco Central Europeo. Ni siquiera es economista.

O sea, este tema de que los economistas profesionales se ofenden si hay alguien que no es economista, académico o lo que sea en el cargo de ministro, creo que está equivocado. Hay que mirar la gestión y cómo están llevando a cabo su política económica.

P.: En Argentina, ¿la legitimidad de la opinión de los exministros de Economía está sujeta a los resultados?

P.G.: Los resultados dependen de muchas cosas. También hay shocks externos, hay situaciones distintas. Por lo tanto, yo no descalifico a alguien simplemente porque terminó con el corralito o lo que sea. Creo que la gente que estuvo y que tuvo experiencia en política económica entiende la dificultad de tomar decisiones en situaciones con mucha incertidumbre.

Entonces, en ese sentido es donde creo que está la responsabilidad en tratar de ser constructivos, porque uno estuvo ahí. Eso es lo que veo en las economías desarrolladas. Los exministros y expresidentes del Banco Central, cuando opinan sobre el BCRA o el Ministerio de Economía, en general tratan de decir: “Bueno, con mi experiencia, donde yo estuve, ¿qué puedo hacer para ayudar a que las cosas mejoren?”. Y no simplemente tirar todo por la borda.

Eso es mucho más común entre académicos, que muchas veces no tuvieron ninguna experiencia práctica, no evalúan la dificultad de la toma de decisiones bajo incertidumbre y entonces dan opiniones como si fuese soplar y hacer botellas.

P.: Retomando la discusión central, ¿usted considera que para ingresar otra vez al mercado de crédito internacional es condición necesaria la liberación total del cepo?

P.G.: La posición en la que estamos no impide acceder al mercado de capitales, independientemente de que yo soy una persona que siempre favoreció liberar más los controles. Pero también reconozco que el Banco Central ha sido muy prudente en la relajación de los controles de capitales que había. Ha hecho las cosas profesionalmente. Yo creo que les ha ido bien, independientemente de que por ahí yo hubiese preferido liberar los controles mucho más rápido.

Pero es parte de eso que hablábamos antes, de cuestiones discutibles donde puede haber diferencias de opiniones. Yo reconozco que lo que han hecho es muy profesional.

Ahora, en la situación en la cual estamos, los controles en sí mismos no impiden que Argentina pueda acceder al mercado de capitales. Pero creo que cuanto más nos acerquemos a 2027 van a empezar a jugar los factores políticos en la formación de expectativas.

Creo que las operaciones que se están pensando ahora con la garantía del Banco Mundial y del BID están bien, pero son operaciones únicas. No es que vamos a tener operaciones con garantía todo el tiempo. Entonces, parece que están como en dos cajones distintos. Está bien hacerlo, pero creo que es importante ingresar al mercado de capitales para dar tranquilidad.

Mi impresión es que el año electoral no va a ser necesariamente un año fácil. En Argentina las elecciones nunca están recontra definidas.

P.: Milei anunció que se viene el “súper RIGI”para promover inversiones. ¿Los inversores todavía buscan más beneficios para asegurar inversiones o qué más necesitan?

P.G.: Tiene que ver con inversiones que son grandes y necesitan bastante tiempo para producir sus efectos. Argentina lamentablemente ha tenido una larga historia de no respetar contratos.

Entonces, creo que este tipo de incentivos o de estabilidad que se les provee a través de estos esquemas son muy importantes para promover la inversión, especialmente extranjera.

Del anuncio de hoy no tengo precisiones pero de todas maneras, me parece que el concepto está bien. Está bien en el sentido de que Argentina está enfrentando un cambio en su matriz productiva. Hay sectores que están creciendo y otros sectores que, de alguna manera, están rezagados.

Eso obviamente requiere que haya más flexibilidad y que haya más demanda de los sectores que se expanden. En este sentido, pensar en ese tipo de medidas va en la dirección correcta, porque si de alguna manera eso acelera inversiones, esta transición va a ser más fácil.

P.: ¿Una economía con sectores que crecen y otros que se achican forma parte del propio proceso de reconversión?

P.G.: Es parte de un proceso natural o de un proceso que Argentina retrasó, pero es inevitable. Por ejemplo, está el famoso tema de la enfermedad holandesa en economía. ¿Qué es la enfermedad holandesa? ¿Cómo surge? Es cuando se descubre petróleo en el Mar del Norte y países como Holanda, en ese momento, enfrentan un shock positivo porque el hecho de haber descubierto petróleo aumenta la riqueza del país.

Sin embargo, el desarrollo de todo ese sector hace que, por ejemplo, se presionen los salarios para arriba. Entonces, otros sectores que no tienen esa ganancia de productividad sufren. Se lo llama enfermedad, pero hay que tener en cuenta que es una enfermedad producida por un efecto, por un shock positivo.

Creo que en Argentina algo de esto está pasando porque provincias que se están desarrollando en el área energética, minera, etcétera, son provincias que están empezando a tener productos per cápita parecidos a Alemania. Y tenemos, de pronto, otras provincias, en particular la provincia de Buenos Aires, donde esto no está ocurriendo.

Esto produce un montón de desafíos importantes porque, por un lado, uno quisiera ver que la gente pueda moverse hacia los sectores que se están expandiendo en búsqueda de una situación mejor.

Nosotros estamos acostumbrados a que, cuando los argentinos migran, migran al exterior porque acá hay una crisis. Entonces, eso nos parece casi normal: se fueron tantos argentinos a España, se fueron a otros lugares.

Pero en realidad lo que hay que pensar es que puede haber argentinos que hoy pueden irse a Neuquén, a San Juan, a Chubut, y mejorar un montón su salario y su forma de vida. Eso también genera un desafío en las provincias que tienen que recibir nueva gente y generar las condiciones para que eso ocurra.


Fuente: AMBITO

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