cuánto suben y qué mira ahora el mercado


En un contexto favorable para países de la región, la mejora en la calificación de la deuda argentina abre una nueva ventana de oportunidad para volver a los mercados internacionales.

Fitch Ratings dio el paso que el mercado venía descontando gradualmente desde hacía meses: subió la calificación de la deuda soberana argentina de CCC+ a B-, con perspectiva estable. La decisión, anunciada el 6 de mayo, refleja la mejora estructural del marco macroeconómico, el avance en las reformas impulsadas por el gobierno de Javier Milei y un panorama externo más sostenible, traccionado por las exportaciones de energía y minería.

Para Argentina, salir del universo CCC no es un dato menor: implica regresar al umbral del universo “B”, una zona que el soberano no transitaba desde la normalización crediticia de 2016. La comparación, sin embargo, tiene matices. En aquel entonces, las mejoras de rating estuvieron atadas a un evento binario, que era el acuerdo con los holdouts, la reapertura del mercado internacional y el pago que permitió dejar atrás el default. Moody’s se adelantó antes de la emisión de u$s16.500 millones de abril del 2016, mientras que S&P y Fitch completaron la normalización en mayo. Esta vez, el proceso luce más gradual. Fitch va primero y el mercado ahora empieza a mirar si Moody’s y S&P acompañarán en los próximos meses.

La calificadora fundamentó la decisión en la mejora fiscal y externa, el progreso en reformas estructurales y las mejores perspectivas para la acumulación de reservas. También pesó el resultado electoral de 2025, que le dio a Milei una base legislativa más sólida. En materia de reservas, el Banco Central ya acumuló compras en el Mercado Libre de Cambios por más de u$s8.000 millones, en camino hacia un objetivo anual de entre u$s10.000 y u$s17.000 millones.

Aun así, Fitch señaló los riesgos que persisten: reservas netas débiles, vencimientos de deuda en dólares sumamente abultados en 2027, justo en el año electoral, y una recuperación económica desigual, con energía, minería y agro al frente y los sectores intensivos en empleo todavía rezagados.

En este contexto, la deuda soberana en dólares celebró. Tras el anuncio, los bonos en moneda dura subieron entre 1% y 2,8%. En el acumulado mensual, los títulos muestran ganancias de entre 0,4% y 2% (1,5% en promedio), con el tramo largo de la curva nuevamente al frente. El riesgo país comprimió unos 20 puntos básicos en ese período, acercándose a las 536 unidades.

Mejoras para la deuda argentina: ¿podrá el país aprovechar el contexto favorable para emergentes?

La mejora tiene además una implicancia técnica clave: al salir del universo CCC, Argentina habilita el ingreso de nuevos compradores marginales que hasta ahora tenían restricciones de mandato para posicionarse en el país. En este sentido, sería esperable que Moody’s y S&P, que hoy califican a Argentina en Caa1 y CCC+ respectivamente, también eleven su nota a lo largo del año, lo que ampliaría aún más la base de inversores potenciales.

Cabe señalar que el momentum local se da en un entorno emergente más favorable. Los spreads de bonos emergentes se ubican cerca de sus mínimos desde 2013, a pesar de que el conflicto entre Irán y Estados Unidos se prolonga y genera presiones sobre la economía global.

En el plano local, el apetito se sigue viendo canalizado a través de las emisiones corporativas y subsoberanas. La Ciudad de Buenos Aires colocó recientemente u$s500 millones a 7,375% con una demanda de u$s3.000 millones, destinados a refinanciar vencimientos del Bono Tango 2027.

En lo que respecta al resto de emergentes, Bolivia volvió a los mercados internacionales por primera vez desde 2022 con una colocación de u$s1.000 millones a 5 años y un rendimiento de 9,45%, con ofertas por u$s5.000 millones. Por su parte, Ecuador salió por segunda vez en el año y también colocó u$s1.000 millones a una tasa promedio de 8,5%, con demanda siete veces superior a la oferta. Incluso, vale la pena resaltar que este rendimiento se ubicó por debajo de la primera colocación del año, que había obtenido una tasa promedio de 8,975%.

Así, la mejora en la nota de Argentina refleja una ventana de oportunidad para el acceso soberano al mercado. La pregunta que flota es si el país también aprovechará el momento. El ministro de Economía, Luis Caputo, insiste en que el programa financiero para 2026 “ya está cerrado”, pero el mercado recuerda que el país ya dejó pasar un tren similar a principios de año.

De cara a 2027, los vencimientos por unos u$s33.100 millones, en medio de las elecciones presidenciales, incomodan a los inversores. En este contexto, emitir este año, aunque sea a tasas algo mas elevadas que las ideales, podría ayudar a despejar parte de ese muro y llegar al año electoral con menor presión financiera. La ventana parece estar abierta, ahora resta ver si el Gobierno decide atravesarla.

Analista de Research de PPI


Fuente: AMBITO

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