A pesar de los diálogos con el gobierno de Donald Trump, la empresa confirmó el cese de sus servicios. Al momento de solicitar asistencia en noviembre de 2024, acumulaba pérdidas superiores a u$s2500 millones desde comienzos de 2020.
La aerolínea lowcost estadounidense Spirit Airlines anunció este sábado la cancelación total de sus vuelos y el inicio de un proceso de “cierre ordenado de sus operaciones”. La decisión llega tras el fracaso de las gestiones para obtener un rescate financiero por parte de la Casa Blanca.
Con 34 años de operación, Spirit se había consolidado como un actor relevante en el segmento de bajo costo, conectando principalmente Florida con más de 20 destinos en América Latina y el Caribe, entre ellos México, Colombia, Costa Rica, Honduras, Perú, Puerto Rico y República Dominicana.
El cierre de Spirit Airlines
El cierre llega luego de semanas de incertidumbre. El presidente Donald Trump había manifestado su intención de avanzar con una asistencia económica para preservar los 17.000 puestos de trabajo de la compañía, que en 2025 se había declarado en bancarrota en dos oportunidades.
En un comunicado, su casa matriz Spirit Aviation Holdings confirmó “con pesar que la compañía inició el cierre ordenado de sus operaciones, con efecto inmediato”. En la misma línea, advirtió: “Todos los vuelos de Spirit fueron cancelados y los pasajeros de Spirit no deben acudir al aeropuerto”. En paralelo, el sitio web de la empresa dejó de ofrecer asistencia, indicando que “el servicio de atención al cliente ya no está disponible”, aunque la firma aseguró que procesará los reembolsos correspondientes.
Identificada por sus característicos aviones amarillos y activa desde 1992, la compañía supo posicionarse como una alternativa agresiva frente a las aerolíneas tradicionales. Su CEO, Dave Davis, explicó que en marzo habían alcanzado un entendimiento con acreedores para un plan de reestructuración que les “hubiera permitido resurgir como un negocio de futuro”.
Sin embargo, el contexto energético terminó por desbordar ese esquema. El fuerte incremento del precio del combustible tras la guerra en Medio Oriente dejó a la empresa “sin otra alternativa que llevar a cabo un cierre gradual de la empresa”, según el propio ejecutivo. “Mantener el negocio requería cientos de millones de dólares adicionales de liquidez que Spirit simplemente no tiene y no podía obtener. Esto es tremendamente decepcionante y no es el resultado que ninguno de nosotros deseaba”, agregó.
La última propuesta de rescate
El viernes, Trump había señalado que su administración había presentado una “propuesta final” para rescatar a la aerolínea, que en 2024 contaba con unos 11.000 empleados. “Imagino que lo estamos examinando. Si podemos hacerlo, lo haremos, pero solo si es un buen negocio”, afirmó ante la prensa en la Casa Blanca.
Desde el oficialismo también apuntaron contra la gestión anterior de Joe Biden por haber bloqueado la compra de la compañía por parte de JetBlue por US$3800 millones, bajo el argumento de que afectaría la competencia y perjudicaría a los consumidores.
En su comunicado, Spirit remarcó que hubo “esfuerzos amplios y exhaustivos para reestructurar el negocio”, pero que la imposibilidad de acceder a financiamiento adicional la dejó “sin más remedio que emprender este cierre”.
Tras el anuncio, otras aerolíneas buscaron contener el impacto. American Airlines informó que ofrecerá “tarifas de rescate” para “mitigar el impacto en las comunidades”, mientras que United Airlines propuso “billetes de ida con precio máximo desde la mayoría de las ciudades a las que volaba” Spirit.
Las dificultades financieras de la compañía se arrastran desde la pandemia de Covid-19, en un contexto de mayores costos operativos y creciente endeudamiento. Al momento de solicitar asistencia en noviembre de 2024, acumulaba pérdidas superiores a u$s2500 millones desde comienzos de 2020.
La situación se agravó en agosto de 2025, cuando volvió a acogerse a la protección por bancarrota, reportando deudas por u$s8.100 millones frente a activos por u$s8.600 millones, de acuerdo con documentos judiciales.
Fuente: AMBITO






