El Presidente creó expectativas de otra economía


En la inflación, el Gobierno recibió varios shocks que empezaron hacia fines del año pasado con la escapada del dólar, la carne subió mucho también, y después con la energía. Pienso que va a terminar con la inflación 2 o 3 puntos debajo de la que tenía.

A su vez, será un año en el que las exportaciones crecerán, al igual que la economía. Para un mundo que no está creciendo a tasas altas, es un buen año el que va a tener el Presidente. Por supuesto que el Gobierno creó expectativas de otra economía, con inflación de un dígito o cero, y le gustaría hablar de tasas chinas, pero dada la tasa de inversión eso no está disponible.

P.: ¿Por qué entiende que el Gobierno necesitó traducir en números concretos las expectativas de mejora, si se sabía que la situación económica previa era difícil de gestionar?

S.G.: Yo creo que el Presidente se dio cuenta después de un tiempo de eso, porque ahora empezó a decir que lo importante es ir mejorando y que eso ya va llegar. Lo importante es todos los años crecer 3% o más y bajar la inflación lo que se pueda. Un país que crece al 3% por año y baja 3 o 4 puntos la inflación, yo firmo.

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“Una economía a dos velocidades es lo que tiene que pasar”

P.: Hay economistas que sostienen que el principal desafío que enfrenta el Gobierno hoy es una economía yendo a dos velocidades. ¿Coincide? Y en tal caso, ¿hasta qué punto es sostenible?

S.G.: Eso es lo que tiene que pasar y justamente desde el punto de vista económico es sostenible, aunque podría no serlo políticamente, por ejemplo, si volvemos a una alianza entre la UIA, los sindicatos, peronismo y los sectores populares, radicalismo y Coalición Cívica. Si eso no pasa, lo que tiene que pasar es una economía a dos velocidades. El que piense que tiene que ir a la misma velocidad, es porque no entiende economía, no sabe de equilibrio general. De hecho, está lleno de economistas que no saben de equilibrio general.

“Los sectores que crecen generarán más riqueza que los que se destruyen”

P.: En el marco de esta lógica, ¿cómo es el proceso que tiene que atravesar aquel sector vinculado al mercado interno que no responde a las actividades estratégicas?

S.G.: Algunas van a desaparecer, no todas tienen que crecer. En todas las economías hay sectores que contraen o desaparecen porque aparece otra industria más competitiva. No todos los sectores tienen que crecer al mismo ritmo. ¿Cómo ajusta la economía argentina en ese sentido? El mercado interno estaba sobredimensionado. Era el mercado interno. Y lo subdimensionado era la exportación de energía y el sector agropecuario. Ahora tiene que cambiar, tiene que crecer mucho lo que estaba subutilizado y lo otro se empieza a contraer.

La suma de esas dos cosas dará crecimiento de riqueza. Los que crecen generarán más riqueza que los que se destruyen. Eso resultará en mayor demanda agregada y dinamizará sectores. Habrá un montón de distintas velocidades en esa generación de demanda.

Sí, primero repercutirá en dónde está la zona de producción minera y energética, y no en La Matanza. Por eso, estará en el Gobierno hacer algún tipo de política para que la gente se mueva más de una provincia a otra o para subsidiar a las provincias que quedaron rezagadas. Eso ya es una cuestión no solo de la economía natural. Si vos te integrás al mundo, hay dos velocidades: las economías que tienen ventajas comparativas tienen que crecer mucho. Las que estaban sobredimensionadas tienen que caer. No es que van a dos velocidades, que una va a 40 km/h y otra va a 20 km/h, en realidad una tiene que ir a 40 y la otra tiene que ir a -10. Después aparecen todos los servicios creciendo, porque cuánto más ricos somos, más servicios demandamos.

“El riesgo país dependerá de que todos crean que seguirá este modelo económico”

P.: Si en este contexto la fuerza de la transición dependerá de que el Gobierno haga algún tipo de política, ¿entonces se puede decir que el proceso de reconversión productiva debe estar acompañado de políticas de Estado?

S.G.: Hay muchas posibilidades ahí. Se trata de salir del puro comportamiento natural de la economía y pensar qué es mejor, que hay que hacer política. En año electoral hay que redistribuir en lugares donde no hubo nada de derrame. Pero si me preguntás desde el punto de vista desde la eficiencia de esa transición, esa no es la mejor política. La mejor política es bajar el riesgo país lo máximo posible para que el que se tenga que reconvertir en otro sector, pueda adquirir crédito. Para comprar una máquina, poner un negocio, comprar un auto. Lo que sea. Eso que hace muy débil la tercera velocidad, la que marca la generación de nuevos servicios, es la limitación del crédito.

Ahora, hay un punto en que el riesgo país dependerá mucho de que todo el mundo crea que va a seguir este modelo económico. Si lo que termina pasando es que hay que hacer políticas redistributivas a la vieja usanza peronista por un tiempo corto para pasar las elecciones de 2027, es lo que hay que hacer. Pero no porque creas en ellas, sino porque te va a subir el riesgo país, porque no se mantiene electoralmente.

De todos modos, las encuestas que yo veo muestran una ventaja de Milei por sobre los candidatos del kirchnerismo, pero es cierto que hay que ver quién se pone en el medio, entre (Axel) Kicillof y Milei, seguro que va a aparecer un candidato, y ese candidato puede generar que haya un ballotage y ese ruido económico afecte la economía del año que viene. Si estuviese en el Gobierno miraría cómo me anticipo a que nadie se ponga fuerte ahí para que me tire el riesgo país para arriba y al mismo tiempo hacer todo lo necesario desde la macro para que baje.

Galiani

Sebastián Galiani

“Milei encontró pragmatismo económico, pero mucho menos en lo político”

P.: ¿Lo ve a Milei lo suficientemente pragmático para buscar ese equilibrio en la economía?

S.G.: Yo creo que Milei ha encontrado pragmatismo en lo económico, pero ha mostrado mucho menos pragmatismo en lo político, que es lo que ha delegado. Le fue bien en las elecciones, lo que no quiere decir que el mismo traje sirva para toda elección.

P.: ¿Qué características debería tener un candidato intermedio entre el peronismo y el mileismo para que sea competitivo?

S.G.: Debe ser un candidato que crea en el equilibrio fiscal, que no va a estar impostado, que crea que va a continuar con la estabilidad, con la apertura y con la eficiencia. Incluso puede decir que es más honesto, pero a la vez se va a mostrar más sensible a los sectores perdedores. Incluso va a hacer un poco de demagogia, decir que todos pueden crecer a la misma velocidad. A veces ni siquiera lo hacen con maldad, sino que creen que todo es plastilina.

P.: ¿De qué forma se puede aplicar una política “más sensible” sin caer en “poner plata en la calle”?

S.G.: Poner más plata en la calle es tirar el superávit fiscal por la ventana y que la inflación no baje. Si hay algún sector, por ejemplo, en el Gran Buenos Aires, donde el efecto de las reasignaciones tiene peso electoral fuerte, una política de redistribución que ayude electoralmente es una cosa, otra cosa es decir mi política es poner plata en la calle.

“Milei un día va a encontrar su límite”

P.: En tal caso, una política intermedia en el mediano-largo plazo podría ser más sostenible que una alternativa que busque los extremos.

S.G.: Yo no estoy haciendo campaña por nadie. Ninguna sociedad es libertaria como lo es Milei. Por eso un día va a encontrar su límite. El día que estabilice, que la economía haya crecido, que no tenés que ser libertario para lograrlo, podría haberlo hecho también Macri, Frigerio o Bullrich, pero después de eso, el debate lo va a liderar alguien que se ponga en el medio. La sociedad no está ni en la extrema izquierda ni es libertaria. El Presidente tiene que tener presente que hay lugar para un tercer candidato.

P.: ¿Qué está viendo sobre el ritmo de compras del BCRA desde diciembre hasta esta parte?

S.G.: Si el Gobierno compra más, ayuda a que baje el riesgo país, pero también tendrá más pesos en la calle y en un escenario donde empieza a haber incertidumbre sobre la reelección del Presidente, la gente huye de esos pesos. Hoy yo tengo demanda de pesos para comprar un poco más de reservas, pero ¿qué pasa si aparece el escenario de ballotage?

P.: Esa demanda de pesos, ¿efectivamente está?

S.G.: Está creciendo, pero también hubo más inflación. Unos están mirando la demanda nominal y otros marcan que la inflación fue más alta de la esperada. Pero el Gobierno ha comprado dólares y al mismo tiempo el dólar ha bajado, entonces hay evidencia de que hay demanda de pesos, a esta tasa de interés, que es alta.

P.: Entiende que los últimos cambios en política monetaria podrían contribuir a que descienda…

S.G.: Al sector bancario también le ayudaría mucho bajar Ingresos Brutos, pero el Gobierno de CABA vive de eso.

“Si viene una devaluación terrible es porque está ganando el kirchnerismo”

P.: En medio de la discusión sobre el nivel del tipo de cambio, ¿qué relevancia cobran actualmente las expectativas de devaluación?

S.G.: Es imposible saber cuál es el tipo de cambio de equilibrio, pero sí sabemos que hay muchísima más riqueza de bienes exportables de la que había. Eso te va a dar un tipo de cambio de equilibrio más bajo. ¿Es este el tipo de cambio o es más alto? No lo sé, pero no se necesita una devaluación terrible. Si viene una devaluación terrible es porque está ganando el kirchnerismo, es lo único que puede hacer no sostenible al tipo de cambio, la posibilidad de que vuelve un gobierno que tire todo por la borda.


Fuente: AMBITO

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