cómo se deterioró la relación entre EEUU y Cuba durante el gobierno de Donald Trump


La causa judicial presentada por fiscales estadounidenses vinculó a Castro con el derribo, en 1996, de dos aeronaves pertenecientes al grupo anticastrista Hermanos al Rescate, con base en Miami. En aquel momento, el histórico dirigente cubano ocupó el cargo de ministro de Defensa.

El inicio de la presión sobre Cuba

A comienzos de enero, poco después de la operación militar en Venezuela que terminó con la captura de Nicolás Maduro, el secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo que el gobierno cubano atravesaba una situación crítica.

Días más tarde, el 11 de enero, Trump lanzó una advertencia directa al gobierno cubano y pidió que alcanzara un acuerdo “a llegar a un acuerdo ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE”.

La respuesta de Miguel Díaz-Canel no tardó en llegar. El mandatario cubano replicó: “No tienen moral para señalar a Cuba en nada, absolutamente en nada, quienes convierten todo en negocio, incluso las vidas humanas”.

En paralelo, la Casa Blanca profundizó las sanciones económicas. A fines de enero, Trump firmó una orden ejecutiva que impuso aranceles a productos provenientes de países que comercializaran petróleo con Cuba, una medida que agravó la crisis energética y económica de la isla.

Conversaciones secretas y señales ambiguas

Pese al endurecimiento del conflicto, durante febrero también surgieron señales de acercamiento entre ambos gobiernos. El 27 de ese mes, el presidente estadounidense reveló que existían conversaciones con La Habana e incluso mencionó la posibilidad de una “toma amistosa de Cuba”.

En ese contexto, Trump afirmó que Marco Rubio mantenía contactos con dirigentes cubanos “a un nivel muy alto”.

Durante febrero también trascendió una reunión secreta entre Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, y el propio Rubio en el marco de una cumbre de la Comunidad del Caribe celebrada en San Cristóbal.

Semanas después, el 13 de marzo, Díaz-Canel confirmó públicamente la existencia de conversaciones bilaterales. Según explicó, los contactos “han estado orientadas a buscar soluciones por la vía del diálogo a las diferencias bilaterales que tenemos entre las dos naciones. Hay factores internacionales que han facilitado estos intercambios”.

La crisis interna cubana y el temor a una intervención

Mientras avanzaban los contactos diplomáticos, la situación interna cubana continuó deteriorándose. A fines de marzo llegó a la isla un petrolero ruso sancionado, algo que no ocurría desde hacía tres meses y que alivió parcialmente la escasez de combustible.

Sin embargo, las amenazas sobre una posible intervención estadounidense comenzaron a crecer. El 9 y el 12 de abril, Díaz-Canel reiteró públicamente que no abandonaría el poder y rechazó cualquier posibilidad de dimisión.

En declaraciones televisivas, el mandatario aseguró que una invasión norteamericana tendría consecuencias regionales y sostuvo que Washington no tenía motivos válidos para intentar deponer al gobierno cubano.

El 16 de abril, durante un acto por el aniversario de la declaración socialista de la Revolución cubana, el presidente endureció todavía más el tono.

“El momento es sumamente desafiante y nos convoca otra vez, como en aquel 16 de abril de 1961, a estar listos para enfrentar serias amenazas, entre ellas la agresión militar. No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y si fuere inevitable, ganarla”, manifestó.

Delegaciones, negociaciones y nuevas amenazas

Durante abril también se multiplicaron las reuniones reservadas entre funcionarios de ambos países. El 10 de abril, representantes del Departamento de Estado viajaron a La Habana y mantuvieron encuentros con Rodríguez Castro.

Pocos días después, se conoció otra reunión entre funcionarios estadounidenses y autoridades cubanas, en lo que representó un nuevo intento de acercamiento diplomático.

No obstante, el clima de tensión volvió rápidamente. El 23 de abril, el embajador cubano ante la ONU, Ernesto Soberón Guzmán, dejó en claro que La Habana no aceptaría “ultimátum” vinculados a la liberación de presos políticos.

Miguel Díaz-Canel Bermúdez

Díaz-Canesl también advirtió a EEUU.

A finales de abril, los republicanos del Senado bloquearon además un proyecto demócrata que pretendía limitar el bloqueo energético impuesto por Trump sobre Cuba.

Sanciones, inteligencia y acusaciones contra Castro

Durante mayo, la presión estadounidense continuó creciendo. Aunque funcionarios norteamericanos aclararon que no existía una acción militar inmediata contra la isla, reconocieron que Washington analizaba distintos mecanismos de presión política y económica.

Estados Unidos incluso ofreció asistencia humanitaria, apoyo agrícola, infraestructura y acceso gratuito a internet mediante Starlink durante dos años, aunque Cuba evitó aceptar formalmente las condiciones propuestas.

El 14 de mayo se conoció además que el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a Cuba y mantuvo encuentros con altos funcionarios de seguridad cubanos y con el nieto de Raúl Castro.

En esas conversaciones se discutieron temas vinculados a cooperación de inteligencia, estabilidad económica y seguridad regional.

Un día más tarde, trascendió que el Departamento de Justicia estadounidense avanzaba en una acusación formal contra Raúl Castro por el derribo de las aeronaves de Hermanos al Rescate. Finalmente, el 20 de mayo, fiscales federales confirmaron la imputación aprobada por un gran jurado.


Fuente: AMBITO

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