El mercado mundial del oro atraviesa uno de los momentos más complejos y estratégicos de los últimos años. La combinación entre tensiones geopolíticas, elevados niveles de deuda pública, cambios en la asignación global de capital y una demanda estructural sostenida desde Asia está reconfigurando el futuro de un negocio valuado en aproximadamente u$s1 billón.
Las principales conclusiones surgieron del episodio 79 del podcast de investigación de Citi, publicado el 20 de mayo de 2026, donde dos referentes globales del sector analizaron los factores que están moldeando el comportamiento del metal precioso y plantearon distintos escenarios para los próximos años.
La conversación estuvo encabezada por Elise Badoy, integrante del Comité Ejecutivo Global de Investigación de Citi y especialista con trayectoria previa en Goldman Sachs, y por Max Layton, uno de los principales estrategas globales de commodities y ex responsable de investigación de materias primas para Europa en Goldman Sachs.
Aunque el diálogo abordó distintas materias primas, el foco principal estuvo puesto sobre una pregunta que atraviesa a mercados, gobiernos y grandes fondos de inversión: ¿qué impulsa realmente el precio del oro y qué puede ocurrir en adelante?
El oro ya no depende solo de la inflación
Históricamente, el oro fue visto como una cobertura clásica frente a la inflación o la depreciación monetaria. Sin embargo, Citi sostiene que actualmente existen variables más profundas en juego.
Según explicó Layton, los movimientos recientes del metal están asociados principalmente a la forma en que se asigna el capital a nivel global y a cambios estructurales en la oferta y demanda. Uno de los elementos centrales es el creciente protagonismo de China.
El analista explicó que el gigante asiático mantiene un elevado superávit comercial y enfrenta una menor cantidad de alternativas atractivas para invertir capital fuera de su propio mercado, situación que aumenta las probabilidades de una asignación sostenida hacia el oro.
A esto se suma una fuerte acumulación de ahorro doméstico. “China tiene exceso de ahorro y relativamente pocas opciones de inversión. Eso ayuda a explicar las fuertes compras minoristas que vimos recientemente y durante los últimos años”, explicó Layton.
Geopolítica: el oro vuelve a convertirse en refugio
Otro de los factores señalados por Citi es el incremento de los riesgos geopolíticos. La creciente fragmentación global entre bloques económicos y políticos aparece como un elemento clave detrás de la demanda de activos refugio.
Layton mencionó particularmente las tensiones entre China, Rusia e Irán frente a economías occidentales, además de los riesgos energéticos asociados a conflictos en zonas estratégicas como el estrecho de Ormuz. “Las personas pueden seguir asignando recursos al oro como cobertura frente a esos riesgos geopolíticos”, sostuvo.
El estrecho de Ormuz aparece como una variable especialmente sensible debido a su papel dentro del comercio energético mundial. Cualquier alteración prolongada en ese corredor podría generar nuevas presiones sobre precios de energía, inflación y crecimiento económico.
Deuda pública y tasas altas: una combinación que impulsa al metal
Uno de los puntos más relevantes del análisis apunta al crecimiento de la deuda soberana global.
Según Citi, muchos gobiernos incorporaron nuevos costos a sus balances para contener impactos económicos recientes y eso podría convertirse en una fuente adicional de presión financiera. “El problema de la deuda pública no es tan grave cuando las tasas están en cero. Pero si las tasas son relativamente altas o aumentan, la situación empeora”, señaló Layton.
En ese contexto, el oro vuelve a ocupar un lugar estratégico dentro de las carteras de inversión.
El especialista remarcó que la combinación entre mayores riesgos de recesión y presiones fiscales aumenta el atractivo del metal como activo defensivo.
Inteligencia artificial y nuevas burbujas financieras
La discusión también incorporó un factor menos tradicional: el impacto potencial de la inteligencia artificial sobre los mercados.
Citi sostuvo que algunos inversores comienzan a observar con atención el riesgo de una eventual burbuja financiera impulsada por expectativas excesivas vinculadas al desarrollo tecnológico. “Todavía existen grandes preocupaciones sobre el impacto de la IA en la sociedad y una posible burbuja accionaria impulsada por inteligencia artificial”, indicó Layton.
En ese escenario, el oro vuelve a posicionarse como un instrumento de cobertura frente a eventos disruptivos o episodios de fuerte volatilidad.
Cautela a corto plazo, optimismo hacia adelante
Pese a la visión positiva de fondo, Citi mantiene una postura más prudente para el corto plazo. La entidad advierte que los movimientos de tasas de interés y las decisiones de política monetaria, especialmente de la Reserva Federal estadounidense, podrían generar episodios de volatilidad y correcciones temporales en el precio del metal.
Sin embargo, la conclusión general del análisis apunta en otra dirección: las condiciones estructurales que impulsan la demanda siguen vigentes.
China, la geopolítica, la deuda pública y la búsqueda global de cobertura frente a riesgos sistémicos podrían sostener precios elevados durante los próximos años.
En un mundo atravesado por incertidumbres crecientes, el oro parece estar recuperando un rol que históricamente conoció muy bien: convertirse nuevamente en un refugio estratégico.
Fuente: AMBITO





