El gobierno de México redujo en 86% el área protegida para la vaquita marina. Bajo el argumento de proteger el bienestar de las comunidades locales, las secretarías de Agricultura y Desarrollo Rural, de Medio Ambiente y Recursos Naturales y de Marina firmaron un acuerdo que amplía las zonas marítimas del Alto Golfo de California donde se permite el uso de redes de enmalle y agalleras para la pesca, artes que representan la principal amenaza para este mamífero endémico de la región. Organizaciones ambientalistas acusan que la decisión constituye un grave retroceso en los esfuerzos para preservar a una de las especies con mayor riesgo de extinción del planeta.
El nuevo convenio, publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), sustituye al marco regulatorio vigente desde 2020, que establecía una prohibición pesquera en alrededor de 11,106 kilómetros cuadrados (km2) para garantizar la protección de la vaquita marina. Ahora, esa superficie quedó reducida a solo 1,562 km2, lo que significa que cerca de 9,544 km2 de aguas marinas de Baja California y Sonora quedan libres de la restricción.
¿Son 10 vaquitas marinas suficientes para repoblar la especie?
Se estima que actualmente existen unas 10 vaquitas marinas en el mundo. Si las dejáramos en paz, ¿serían suficientes para reproducirse y salvar la especie?
Con la modificación ya vigente, los pescadores artesanales y comerciales que operan en la región y cuentan con los permisos y licencias correspondientes podrán utilizar redes de enmalle fuera del nuevo perímetro delimitado.
El acuerdo también crea un canal de tránsito de aproximadamente 350 metros de ancho que atraviesa el área de tolerancia cero, donde hasta ahora estaban prohibidas tanto la pesca como la navegación. Asimismo, contempla el establecimiento de una zona de aprovechamiento especial en la que estará prohibida la pesca mediante buceo libre o semiautónomo con compresor, y reduce en tres horas el periodo de restricción de la pesca nocturna.
Para garantizar el cumplimiento de las disposiciones, todas las embarcaciones menores que operen en el norte del Golfo de California deberán contar con un sistema de monitoreo instalado y en funcionamiento, que no pueda manipularse ni alterarse. La misma obligación se aplicará a las embarcaciones mayores autorizadas para navegar dentro del Área de Prohibición de Redes de Enmalle.
En el caso de las embarcaciones menores, la instalación del sistema de monitoreo estará a cargo de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca, en colaboración con la Secretaría de Marina (Semar). Ambas dependencias tendrán un plazo máximo de 12 meses para cumplir con este requisito, “a partir de la autorización presupuestal correspondiente”.
Entre la protección de la vaquita marina y el bienestar de las comunidades pesqueras
Claudia Sheinbaum, presidenta de México, señaló que el ajuste era necesario para garantizar el bienestar de la población. Argumentó que las familias que dependen de la pesca se ven afectadas recurrentemente por los periodos de veda, una situación que, afirmó, puede repercutir en su calidad de vida.
“El objetivo es proteger a la vaquita, pero que también la gente viva; [se trata] de quienes han vivido ahí por generaciones, que no son los que han provocado el problema de la disminución de la población de la vaquita”, añadió.
El documento publicado en el DOF sostiene que la modificación se basa en un análisis de la zona que tomó en cuenta los sitios de avistamientos históricos de ejemplares, los informes y propuestas del Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (CIRVA), la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), así como las opiniones del sector pesquero.
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Por su parte, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) informó sobre la creación del Comité de Expertos en Tecnologías Pesqueras (ECOFT), “que permitirá continuar con el desarrollo, prueba y capacitación en métodos de captura seguros para la biodiversidad marina y económicamente viables para las comunidades”.
Las estimaciones científicas más recientes calculan que actualmente quedan cerca de 10 vaquitas marinas. La cifra es considerablemente menor que los 600 ejemplares contabilizados en 1997.
Especialistas y organizaciones de protección ambiental advierten que las nuevas disposiciones del gobierno mexicano aumentan de manera considerable el riesgo de que la especie se extinga en el futuro inmediato.
“Cuando quedan apenas unas cuantas vaquitas, es indignante que el Gobierno desmantele su protección en lugar de redoblar esfuerzos para salvar a estas pequeñas marsopas. Es desgarrador. Si esto no se revierte, la vaquita casi con seguridad desaparecerá, y es una extinción que pudo evitarse”, señaló Alejandro Olivera, representante en México del Centro para la Diversidad Biológica.
La Semarnat afirmó que mantiene su compromiso con la protección de la vaquita marina. También anticipó que el próximo año, en colaboración con las comunidades locales del Alto Golfo de California, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y las organizaciones Sea Shepherd Conservation Society y Pronatura Noroeste, realizará una nueva campaña de monitoreo acústico y visual de la especie.
Ante el nuevo acuerdo, los expertos consideran que estas acciones son insuficientes y poco efectivas. “Las nuevas reglas de México acelerarán la extinción de la vaquita. Contradicen por completo lo que debería hacerse para salvar a una especie en peligro crítico. México debe revertir estos retrocesos y reforzar la vigilancia en el mar”, concluyó DJ Schubert, biólogo sénior de vida silvestre del Animal Welfare Institute.
Publicado originalmente en 24Digitalweb.



