El plan de Irán para cobrar por los cables submarinos
La República Islámica comenzó a debatir un proyecto destinado a imponer cargos sobre los cables submarinos que atraviesan el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más sensibles del planeta.
La propuesta fue discutida recientemente por legisladores iraníes y apunta principalmente a las grandes empresas tecnológicas internacionales vinculadas a la infraestructura digital global: “Impondremos tarifas a los cables de internet”, afirmó el portavoz militar iraní Ebrahim Zolfaghari a través de la red social X.
Además, el plan contempla que las empresas encargadas del mantenimiento y reparación de cables deban trabajar exclusivamente con firmas iraníes autorizadas por el régimen.
Por qué el estrecho de Ormuz es clave para internet mundial
Aunque el estrecho de Ormuz suele ser asociado al petróleo y al gas, también representa una arteria fundamental para el tráfico global de datos.
Debajo de esas aguas pasan cables submarinos que conectan Europa, Asia y Medio Oriente, permitiendo el funcionamiento de internet, sistemas bancarios, servicios de nube, comunicaciones militares y plataformas digitales utilizadas diariamente en todo el mundo.
Los especialistas advierten que un eventual ataque o interrupción sobre esa infraestructura podría provocar consecuencias de enorme magnitud.
El investigador Mostafa Ahmed alertó que un sabotaje podría desencadenar una “catástrofe digital” con impacto sobre distintos continentes.
Según explicó, países del golfo Pérsico podrían sufrir graves problemas de conectividad, mientras que India vería comprometida gran parte de su tráfico digital y de su industria tecnológica.
Qué podría pasar si se dañan los cables submarinos
Los expertos recuerdan que la economía mundial depende casi por completo de esta infraestructura submarina.
Una interrupción masiva no solo afectaría la velocidad de internet, sino también operaciones bancarias internacionales, plataformas de inteligencia artificial, servicios de streaming, videojuegos online y trabajos remotos.
Además, el conflicto armado en la región complica cualquier eventual reparación. Los barcos encargados de arreglar cables deben permanecer detenidos durante largos períodos y actualmente solo uno de los cinco buques de mantenimiento habituales continúa operando dentro del golfo Pérsico.
La preocupación internacional creció aún más después de que en 2024 tres cables submarinos fueran dañados en el mar Rojo tras el hundimiento de un barco alcanzado por militantes hutíes alineados con Irán, un episodio que afectó cerca del 25% del tráfico regional de internet.
El antecedente del canal de Suez y la estrategia iraní
Desde medios oficiales iraníes compararon el proyecto con el modelo utilizado por Egipto en el canal de Suez, donde se cobran tarifas por el paso de cables submarinos y embarcaciones.
Sin embargo, especialistas en derecho internacional remarcan que el caso del estrecho de Ormuz es diferente porque se trata de un paso marítimo natural y no de un canal artificial.
Aun así, Irán considera que su ubicación estratégica le permite transformar esa ventaja geográfica en una fuente de ingresos y en una poderosa herramienta de negociación internacional.
FUENTE: AMBITO







