Hay goles que valen tres puntos y otros que sirven para explicar por qué un pibe empieza a despertar tanta ilusión. El de Leonel Flores ante Talleres puede tener un poco de las dos cosas. Con Boca necesitado de dar vuelta el resultado en la Bombonera, la joya apareció para inventar una jugada individual, dejar rivales en el camino y definir con una categoría que no parece la de un futbolista que recién empieza a dar sus primeros pasos en Primera.
Créditos: TNT Sports.
Flores recibió, encaró y se metió entre tres rivales. En medio del tráfico, enganchó hacia adentro con el borde externo y sacó un remate con el borde interno que viajó hasta pegar contra el segundo palo. Un golazo para el 2-1, para desatar el festejo en la Bombonera y para confirmar que su crecimiento no tiene techo a la vista.
El gol tuvo, además, un antecedente que había levantado a los hinchas de sus asientos. En el primer tiempo, Leo replicó la acción de Gareth Bale en un Real Madrid – Barcelona en la Copa del Rey de 2014: se llevó la pelota larga y, cuando parecía que el rival le había ganado la posición, lo pasó por afuera del campo de juego para seguir la jugada a pura potencia y velocidad. Picardía, velocidad y una desfachatez que ya son parte de su sello.
A los 19 años, Flores juega como si llevara mucho más tiempo en la máxima categoría. El partido ante Talleres fue el número 21 con la camiseta de Boca y su quinto gol. Volvió a convertir después de dos fechas: sus últimos gritos habían sido el doblete frente a Unión, el 2 de octubre, en una noche muy especial que llegó apenas unos días después de su debut en la Selección Argentina.
Un crecimiento meteórico
La historia reciente de Flores explica el entusiasmo que genera en Boca. Formado en las Inferiores del club desde chico, se destacó en Reserva y empezó a pedir pista hasta que Rodolfo Arruabarrena le abrió la puerta de Primera. Su estreno oficial fue el 16 de julio, contra Sarmiento de Junín por la Copa Argentina, y lo coronó con un gol para el 2-0.

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Después llegaron nuevas muestras de su talento, como aquel golazo ante Recoleta por la Copa Sudamericana, y actuaciones en las que dejó en claro que no necesita demasiado espacio para lastimar. Su velocidad, el cambio de ritmo, la gambeta y la capacidad para resolver en el uno contra uno lo convirtieron rápidamente en una alternativa importante para el ataque xeneize.
Pero el salto no se detuvo en Boca. El 30 de septiembre debutó con la Selección mayor ante Bolivia, después de una convocatoria que aceleró todavía más su proyección. Dos días más tarde, regresó a la Bombonera y respondió con un doblete ante Unión. De la celeste y blanca a los goles con la azul y oro, sin escalas y con una naturalidad sorprendente.
En Boca saben que hay que llevarlo de a poco, aunque cada aparición le agrega argumentos a su candidatura para tener más protagonismo. Ante Talleres, con una genialidad individual y una definición de categoría, volvió a demostrar que no se trata solamente de una promesa.
Flores es una realidad que crece partido a partido. Y Boca deposita en él su esperanza para remontar también la serie ante Vasco da Gama, el martes en el estadio Maracaná de Río de Janeiro, en busca de pase a la final de la Copa Sudamericana.
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Publicado originalmente en 24Digitalweb.



