el Gobierno debería recortar más de 6% para cumplir la meta con el FMI


Al desagregar los recursos, la proyección muestra que los ingresos tributarios del Gobierno Nacional caerían 2,9% real interanual, mientras que los impuestos coparticipables registrarían una baja de 1,1%.

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Recaudación según el Presupuesto 2026

Qué pasó con el gasto público en el primer cuatrimestre

El informe también analizó la evolución del gasto primario nacional durante los primeros cuatro meses de 2026. Allí se observó una baja real interanual de 3,3%, aunque con comportamientos muy heterogéneos entre partidas.

Entre los rubros que más aumentaron se destacaron los subsidios a la energía (+106,5%), otros gastos corrientes (+18,2%), el gasto de capital a provincias (+15,1%), jubilaciones y pensiones no contributivas (+2,6%) y la Asignación Universal por Hijo (+0,6%). En contraste, las mayores caídas se verificaron en subsidios a otras funciones (-93,7%), transferencias corrientes a provincias (-42,4%) y otros programas sociales (-27,5%).

El IARAF dividió además el gasto primario en dos grandes grupos: el gasto indexado por inflación —integrado por jubilaciones, pensiones no contributivas, asignaciones familiares y AUH— y el gasto no indexado, que incluye salarios, subsidios, programas sociales y otros gastos corrientes. Según el informe, el gasto indexado representó el 55% del gasto primario total y mostró un incremento real interanual de 1,5% durante el primer cuatrimestre. En cambio, el gasto no indexado cayó 8,6% real interanual.

El ajuste necesario para cumplir con el FMI

El núcleo del trabajo se centra en estimar cuánto debería ajustarse el gasto no indexado para alcanzar el objetivo fiscal comprometido con el FMI.

El informe sostiene que, dado que el 55% del gasto primario está indexado y se mantiene prácticamente constante en términos reales, “el principal margen de ajuste para lograr el superávit planteado recae sobre el gasto primario no indexado”.

En el primer cuatrimestre, los ingresos totales del Gobierno Nacional cayeron 4,3% real interanual, mientras que el gasto primario disminuyó 3,3%. Como los ingresos se redujeron más que el gasto, el resultado primario se deterioró y registró una baja real interanual de 11%.

Para los últimos ocho meses del año, el escenario proyectado por el IARAF prevé una caída menor de los ingresos tributarios, de apenas 0,8% real interanual. Bajo esa hipótesis, el gasto primario total debería reducirse 2% real interanual para sostener la meta fiscal. Dentro de ese ajuste, el gasto indexado desaceleraría su crecimiento de 1,5% a 0,8%, mientras que el gasto no indexado tendría que caer 5,1%.

En términos anuales, el estudio proyecta que los ingresos totales del Gobierno Nacional cerrarían 2026 con una baja de 2%, mientras que el gasto primario descendería 2,4% real interanual. Dentro de este último, el gasto indexado crecería 1% real anual y el gasto no indexado caería 6,2%. Como consecuencia, el resultado primario mostraría una leve mejora real de 2% respecto del año previo.

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Variación del gasto, según IARAF

Variación del gasto, según IARAF

Distintos escenarios posibles

El informe también elaboró distintos escenarios alternativos según la evolución de la recaudación tributaria. En el caso más negativo, si los ingresos tributarios nacionales cayeran 5% real interanual en 2026, el gasto primario no indexado debería reducirse 10,8% para sostener el superávit de 1,4% del PBI. En cambio, si los ingresos crecieran 3% real interanual, el gasto no indexado podría aumentar 6,5%.

Otro escenario considerado por el IARAF contempla ingresos tributarios sin variación real respecto a 2025. En ese caso, y suponiendo un incremento de 8% en los ingresos no tributarios por privatizaciones y otros recursos extraordinarios, el Gobierno podría mantener constante el gasto no indexado y aun así cumplir la meta fiscal.

Bajo el escenario base, el informe estima que el ingreso total del Gobierno Nacional equivaldría al 15,1% del PBI en 2026, mientras que el gasto primario representaría 13,7% del producto, permitiendo alcanzar un superávit primario de 1,4% del PBI.

El impacto potencial de la ley de financiamiento universitario

El trabajo también incorporó el eventual impacto de la ley de financiamiento universitario aprobada en 2025 y actualmente judicializada.

Según el IARAF, si finalmente la Justicia habilitara su implementación, el costo fiscal equivalente a 0,23% del PBI debería financiarse, con alta probabilidad, mediante recortes adicionales en otras partidas del gasto no indexado.

En ese escenario, las transferencias a universidades pasarían de caer 6% real interanual en el primer cuatrimestre a crecer 76% real en los últimos ocho meses del año, cerrando 2026 con una suba anual de 48%. Sin embargo, para compensar ese incremento, el resto del gasto primario no indexado debería profundizar su ajuste y pasar de una caída de 8,8% a una de 11% real interanual durante el segundo semestre.

La comparación con 2023

Finalmente, el informe comparó el nivel de gasto proyectado para 2026 con el ejecutado en 2023. El IARAF concluyó que el gasto primario indexado —que incluye jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares y AUH— prácticamente recuperaría en 2026 el nivel real de 2023, luego de la fuerte caída registrada en 2024. La diferencia respecto a aquel año sería de apenas 0,8%.

En cambio, el gasto no indexado acumularía un recorte de 47% real entre 2023 y 2026. Como resultado, el gasto primario total mostraría una reducción de 29% real en ese período.

El documento remarca que las partidas con mayores reducciones relativas en términos del PBI fueron las transferencias de capital a provincias, el gasto de capital nacional y las transferencias corrientes no automáticas a provincias. También se verificaron caídas en programas sociales, subsidios energéticos, subsidios al transporte, transferencias a universidades y gasto salarial.


Fuente: AMBITO

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