El hecho quedó formalmente encuadrado en un escrito presentado por el DOJ, firmado por el fiscal general adjunto Stanley Woodward, donde se sostiene que el episodio debe ser considerado como un nuevo intento de atentado contra el mandatario.
El ataque ocurrió cuando un hombre armado abrió fuego en un puesto de control del Servicio Secreto, lo que derivó en una rápida respuesta de los agentes, que terminaron abatiendo al agresor.
En ese contexto, el documento también argumenta que el proyecto para construir un salón de baile en la Casa Blanca podría mejorar las condiciones de seguridad, al evitar el uso de estructuras temporales para eventos masivos.
Durante el episodio, además, un transeúnte resultó herido, lo que reforzó la preocupación por los riesgos en torno al complejo presidencial.
Quién era el atacante y qué antecedentes tenía
El agresor fue identificado como Nasire Best, de 21 años, quien abrió fuego en las inmediaciones de la Casa Blanca, en Washington, antes de ser abatido por el Servicio Secreto.
Según la reconstrucción, el joven se acercó de forma errática a un control de seguridad en 17th Street NW y efectuó varios disparos con un revólver antes de ser reducido.
Best ya había tenido incidentes previos: en junio de 2025 fue detenido tras bloquear un acceso al complejo y afirmar que era “Dios”, lo que motivó una evaluación psiquiátrica.
En julio del mismo año volvió a ser arrestado al intentar ingresar nuevamente a la Casa Blanca, tras lo cual la Justicia le ordenó mantenerse alejado del lugar.
Además, se detectaron publicaciones en redes sociales donde aseguraba ser “el verdadero Osama bin Laden” y expresaba intenciones de dañar a Trump, según informes de medios estadounidenses.
Fuente: AMBITO





