Con “Para los contrincantes”, el realizador enamoró al jurado de Carla Simón y rompió un récord histórico. Su triunfo lo consagró como el primer director nacional en conseguir este importante galardón en la categoría de cortometrajes.
El cine argentino demostró nuevamente su enorme valor cultural ante el mundo. El director porteño Federico Luis ganó la Palma de Oro al mejor cortometraje en la edición número 79 del Festival de Cannes. Con su obra titulada “Para los contrincantes”, el cineasta deslumbró al jurado liderado por Carla Simón. Además, alcanzó un logro sin precedentes al convertirse en el primer director de Argentina en llevarse este importante galardón en su categoría.
El director ya había participado en el festival durante 2019 con su cortometraje “La siesta”. Tiempo después, su ópera prima titulada “Simón de la montaña” obtuvo el prestigioso Grand Prix de la Semana de la Crítica. Ahora, el realizador toca el cielo cinematográfico con una obra de 15 minutos de duración. El proyecto fue rodado en las calles del icónico barrio mexicano de Tepito.
La emotiva dedicatoria de Federico Luis al recibir el premio en Cannes
Durante la premiación, el director recordó con cariño el origen de su trabajo. Federico Luis dedicó el galardón al barrio mexicano de Tepito en sus charlas con los periodistas. El cortometraje muestra la compleja vida de los niños que practican boxeo. El cineasta descubrió este universo por casualidad mientras escribía el guion para su siguiente película de larga duración.
El realizador analizó el trato que recibió durante la filmación en tierras mexicanas. “En Tepito nos recibieron y muchas veces suele haber una idea equivocada sobre cómo uno puede ser recibido ahí”, reflexionó el director. Además, mandó un cariñoso saludo para Damián López. Él es el nene de 10 años que protagoniza el relato y posee un brillo especial para este deporte en la vida real.
Para Luis, la clave de todo el proyecto fue registrar la personalidad del pequeño. “Creo que es imposible actuar lo que está filmado… lo que vemos es a un niño de unos 12 años que en su cuerpo están grabados los reflejos y movimientos de un boxeador profesional”, explicó.
Fuente: AMBITO





