El fallo es por abusos, maltrato contra una expareja, amenazas e infracciones de tránsito.
Marius Borg Høiby, hijo de la princesa heredera de Noruega, Mette-Marit, fue condenado este lunes a cuatro años de prisión tras ser hallado culpable de dos casos de violación, violencia doméstica y otros delitos, en un fallo que sacudió a la monarquía del país escandinavo.
La sentencia fue dictada por el Tribunal de Distrito de Oslo luego de un juicio que se extendió durante varias semanas y que concentró una fuerte atención mediática debido al vínculo familiar del acusado con la realeza noruega. El joven de 29 años fue declarado culpable de 34 de los 40 cargos que enfrentaba, aunque fue absuelto en otras acusaciones de violación.
Los delitos por los que fue condenado
Según determinó la Justicia, Høiby cometió dos violaciones contra mujeres que se encontraban en condiciones que les impedían resistirse. Además, fue hallado culpable de violencia física contra una expareja, amenazas, delitos vinculados a drogas y violaciones de órdenes de restricción.
Uno de los episodios de abuso sexual ocurrió en una propiedad vinculada a la familia real noruega, un elemento que incrementó la repercusión pública del caso. Durante el proceso, la fiscalía presentó testimonios de las víctimas, registros audiovisuales y otros elementos de prueba que resultaron determinantes para el veredicto.
Los fiscales habían pedido una condena de siete años y siete meses de prisión, al considerar la gravedad de los hechos investigados. Sin embargo, el tribunal resolvió imponer una pena de cuatro años. Además, ordenó el pago de indemnizaciones económicas a varias de las víctimas.
La defensa había solicitado la absolución de los cargos más graves y sostenía que los delitos reconocidos por el acusado ameritaban una condena considerablemente menor. Tras conocerse el fallo, los abogados adelantaron que apelarán la sentencia.
Un nuevo golpe para la monarquía noruega
Aunque Marius Borg Høiby no integra formalmente la Casa Real, su cercanía con la familia real convirtió el proceso judicial en uno de los mayores escándalos que enfrentó la monarquía noruega en los últimos años. El caso coincidió además con el delicado estado de salud de la princesa Mette-Marit, quien atraviesa graves problemas pulmonares y se encuentra a la espera de un trasplante.
Desde febrero pasado, Høiby permanecía detenido de manera preventiva luego de incumplir medidas judiciales impuestas por la Justicia. Los tribunales rechazaron en varias oportunidades sus pedidos de prisión domiciliaria al considerar que existía riesgo de reincidencia.


