Elon Musk acelera en su apuesta por la infraestructura tecnológica de próxima generación. El empresario proyecta destinar al menos u$s55.000 millones al desarrollo de la “Terafab”, una planta orientada a la producción de chips para inteligencia artificial, robótica y centros de dato, incluidos proyectos con despliegue en el espacio.
“SpaceX propone la construcción de una instalación de fabricación de semiconductores y de fabricación de computación avanzada de próxima generación, integrada verticalmente y desarrollada en múltiples fases, lo que representaría una inversión transformadora en la capacidad de fabricación de semiconductores a nivel nacional”, detalla el comunicado oficial del condado de Grimes, Texas.
La nueva inversión de Elon Musk
El anuncio del proyecto Terafab no es ninguna novedad. El magnate sudafricano había comunicado la construcción de su propia planta de fabricación de semiconductores en marzo de este año.
Ahora, el aviso de la audiencia pública en el condado de Grimes confirmó las intenciones del magnate.
Más allá del desembolso inicial, el documento detalla que “la inversión total de capital estimada (en caso de construir fases adicionales) es de u$s119.000 millones”.
La iniciativa se emplazará en un predio ubicado “cerca del embalse de Gibbons Creek”. Se trata de un lago artificial construido en la década de 1980, a unos 130 kilómetros al noroeste de Houston, originalmente destinado a la refrigeración de una central eléctrica.
“Terafab”, el proyecto de Elon Musk
El CEO de Tesla dejo claro este año que una de sus metas es alcanzar una capacidad de producción de un teravatio anual de potencia de cálculo —equivalente a un billón de vatios—, en línea con la escalada global en demanda de procesamiento para IA.
“Tesla, SpaceX y xAI están impulsando el esfuerzo de fabricación de chips más ambicioso de la historia, integrando lógica, memoria y empaquetado avanzado bajo un mismo techo. Terafab cerrará la brecha entre la producción actual de chips y la demanda del futuro: un futuro entre las estrellas”, detalla la web del proyecto.
Cómo se refleja en la presentación del proyecto, la iniciativa estaría a cargo tanto de Tesla como de SpaceX. Sin embargo, en la documentación más reciente difundida por el condado solo aparece mencionada la compañía aeroespacial.
La lógica detrás de Terafab responde a una preocupación creciente dentro del ecosistema tecnológico: la oferta global de chips podría quedar rezagada frente a la demanda que generan desarrollos intensivos en cómputo. Musk sostiene que tanto Tesla como SpaceX requerirán en los próximos años una capacidad muy superior a la que hoy proveen los fabricantes.
Incluso, la web de Musk habla de dar el paso hacia ser una civilización tipo 2 en la escala Kardashev: una que pueda recolectar toda la energía del Sol.
Con ese telón de fondo, el plan de largo plazo apunta a escalar la producción hacia chips capaces de sostener entre 100 y 200 gigavatios de potencia de cálculo en la Tierra, y alcanzar un teravatio en aplicaciones fuera del planeta.
FUENTE: AMBITO





