Después de diez días cerrado, el espacio de trabajo de los periodistas se abrió con nuevos impedimentos para la labor.
“¿Usted es periodista?” La pregunta, realizada por la seguridad de Casa Rosada apostada sobre Balcarce 50, se le realizó a cada trabajador que ingresó este lunes a la sede de Gobierno. La Sala de Periodistas reabrió después de diez días de permanecer cerrada –en un hecho inédito que no tuvo lugar ni siquiera durante la última dictadura-, pero las condiciones para quienes la habitamos ya no son las mismas.
Bajo el argumento oficial de “reforzar la seguridad”, se impusieron nuevas restricciones para informar los acontecimientos púbicos que tienen lugar en Casa Rosada, que implican un cambio concreto en los mecanismos de acceso y de circulación. Algunas de las nuevas medidas, de hecho, no figuran en la declaración jurada que se hizo firmar a la prensa con el objetivo de renovar las acreditaciones anuales.
Entre otras cuestiones, de momento la huella dactilar dejó de ser válida como método de ingreso y fue reemplazada por una credencial obligatoria que debe exhibirse en cada control, lo que introduce una lógica más restrictiva en un espacio históricamente vinculado al trabajo periodístico.
Pero las modificaciones no se agotan en el ingreso. También se redefinieron los márgenes de circulación dentro del edificio. Los periodistas ya no pueden acceder al Patio de las Palmeras ni al balcón que se asoma sobre ese sector, dos ámbitos tradicionales desde donde se puede ver quiénes ingresan a reunirse con los funcionarios. Fueron esmerilados, además, los vidrios que dan a esos sectores.
Así, la circulación quedó acotada a la Sala de Periodistas, los sanitarios, la cafetería, el comedor y el Patio Malvinas. El resto del edificio quedó vedado, en una delimitación que altera no solo la rutina laboral sino también la posibilidad de interacción directa con funcionarios y fuentes.
Desde el entorno oficial evitan polemizar y sostienen que las medidas buscan ordenar el funcionamiento interno y garantizar protocolos más estrictos en un edificio sensible. Sin embargo, la falta de precisiones previas y la implementación abrupta generaron malestar entre quienes desempeñan tareas diarias en la sede gubernamental.
El vocero presidencial Manuel Adorni volverá a brindar su conferencia de prensa habitual este lunes a las 11. En las últimas horas, desde Casa de Gobierno enviaron un correo informando a los periodistas acreditados la aceptación de credenciales que debían haberse renovado hace 20 días, vencidas el 31 de marzo. La única excepción fue el periodista de TN apuntado por el supuesto espionaje.
Desde Casa Militar habían considerado que el equipo periodístico accedió a áreas restringidas y que la filmación en esos espacios vulneró los protocolos de seguridad establecidos por la institución.
La definición llegó en un momento sensible para el Ejecutivo. En la Casa Rosada creció en las últimas horas la preocupación por la posibilidad de que la Justicia dicte una medida cautelar contra el cierre de la sala, en respuesta al planteo judicial impulsado por este medio. Frente a ese escenario, el Gobierno evaluó que el costo político de reabrir el espacio por decisión propia era menor que hacerlo obligado por una orden judicial.
Fuente: AMBITO







