Entre tanto, se conoció otro viaje más (y van…), en este caso a Bariloche, pero en hoteles de lujo, como se empezó a acostumbrar Adorni desde que se convirtió en empleado público. “Estuvo, confirmado”, mencionaron fuentes judiciales, en lo que es una saga de descubrimientos que parece no tener fin. Para colmo, en su informe de gestión en Diputados remitió la información de los gastos con las tarjetas corporativas de Nucleoeléctrica, que incluyen servicio de playa, bares y freeshop, todo lo que necesita un funcionario para cumplir con sus tareas. Una planilla que salpica a otros.
En febrero de este año, el organismo había cambiado su directorio tras la renuncia de Demian Reidel, envuelto precisamente en denuncias por sobreprecios e irregularidades, promoviendo la designación de Juan Martín Campos. Pero el caso es visto como otro vuelto en la interna y desató otra furia subterránea contra Santiago Caputo. “Le pega a Reidel, después de haberse reiterado, cuando los mayores gastos lo hizo la gestión de Campos”, expresaban en el karinismo. “Es para desautorizar cualquier comentario”, agregaron. Es que Campos es de la órbita de Santiago Caputo, y el caso le viene ideal para mostrar una gestión “distinta” en las áreas que administra el caputismo.
Por caso, Campos ya cortó el uso de la tarjetas corporativas, para marcar diferencia. Pero en otras oficinas también el caputismo se muesta hiperactivo. Una de ellas, la SIDE, donde Cristian Auguadra, actual secretario y del riñón de Caputo, se mostró hiperactivo. Exhibió reuniones con funcionarios de EEUU, apoyos del FBI y anuncios de desclasificación de archivos. “El telón de fondo es la interna entre Karina y Santiago y la puja por la SIDE”, mencionaban en Casa Rosada. “Por eso se está haciendo hincapié en las buenas relaciones internacionales que está cosechando la actual gestión en materia de inteligencia”, agregaron, sin dejar de mencionar que se trata de “un lugar sensible” sobre todo en el contexto internacional que atraviesa el mundo y la Argentina en particular, “por su posición estratégica con sus aliados y enemigos”.
En el mundo de los eventos, además de la cena de Fundación Libertad, ExpoEFI (donde Ámbito fue media partner) se robó la atención. La cumbre en el Centro de Exposiciones de Buenos Aires fue dominada por paneles de importantes empresarios, quienes destacaron las virtudes del modelo económico actual y marcaron los principales desafíos hacia adelante.
A grandes rasgos, hubo un denominador común: guiños al rumbo del Gobierno y banca de cara a las elecciones de 2027, pero exigencias de mayores avances en materia impositiva. Por allí pasaron Luis Caputo y Javier Milei, con un mensaje parecido: todo marcha acorde al plan. Ambos salieron a mostrar bonanza, en parte para contrastar con las encuestas que marcan una caída en la imagen del Presidente y de la aprobación de la gestión.
Fundación Libertad: aplaudidores, mensajes y retornos
Pasaron de la euforia al hambre los invitados a la Cena de la Fundación Libertad que llegaron con sus mejores pompas hasta el Golden Center en Costanera Norte para escuchar al presidente Javier Milei, en un evento que reunió a la creme de la creme del liberalismo, y tuvo presencias y ausencias destacadas.
Temprano llegó Guillermo Francos, en lo que fue la primera coincidencia pública con Milei desde que renunció a la jefatura de Gabinete. No han hablado desde entonces, reconoció. Dice no guardar rencor con su último empleador, a quien conoció en tiempos en que ambos compartían actividad en la Corporación América, de Eduardo Eurnekian. En cambio, guarda silencio y gesticula cuando le preguntan por su sucesor, Manuel Adorni. El exfuncionario no esconde sus aspiraciones de ser candidato el año que viene, probablemente a la gobernación en la provincia de Buenos Aires.
Entre los invitados, la diputada Romina Diez tuvo demoras para ingresar. No por una cuestión de papeleo, sino porque fue abordada por decenas de invitados que la mantuvieron rodeada en el ingreso casi hasta la hora de pasar al salón. Sin duda, la más solicitada. Atrajeron mucha atención la fiel Lilia Lemoine, del brazo de la también diputada Celeste Ponce, y Juliana Santillán. Una ronda muy animada en la previa por Cristian Ritondo sirvió de reencuentro entre macristas, con Laura Alonso y Hernán Lombardi, que llegaron juntos.
Se vio llegar tomados muy fuerte de la mano a Luis Petri y Cristina Pérez. Más relajados estuvieron Zulemita Menem y Rodolfo D’Onofrio.
Llamó la atención la ausencia del asesor Santiago Caputo y miembros de Las Fuerzas del Cielo en el lugar. Hubo piberío libertario, pero no celestiales. “El mago del Kremlin” vela armas en la interna libertaria. En cambio, estuvo casi todo el Gabinete nacional, como Federico Sturzenegger, Mario Lugones, y Luis Caputo, uno de los últimos en llegar.
El jefe de Estado llegó cerca de las 22 acompañado por la hermanísima Karina y Adorni, en otro acto de blindaje ante sus peripecias patrimoniales. Subió al escenario, recibió un premio, habló durante una hora con defensas a su gestión, y se fue. No probó bocado ni pasó por la mesa en la que lo escuchaba Mauricio Macri. No fue el único desplante. El expresidente habló antes y no mencionó a Milei; apenas si hizo menciones elípticas sobre las oportunidades del país si se mantiene el rumbo. Luego, el actual mandatario comparó gestiones y puso a la de Juntos por el Cambio en casi igualdad de resultados que la de Alberto Fernández.
Un dato no menor fue el saludo entre Macri y la multiconversa Patricia Bullrich, hoy liberal antes presidenta del PRO. No había acercamientos entre ambos desde que la ahora senadora dejó el color amarillo para pasarse al violeta. “Pato” suele mostrar juego propio, algo que suele irritar a Karina Milei quien no quiere figuras que le hagan sombra a su hermano. Por eso llamó la atención el gesto.
No pocos observaron otra charla entre las mesas, en este caso entre el ministro del Interior Diego Santilli con dos radicales de la Región Centro: el gobernador santafesino Maximiliano Pullaro y el exdiputado nacional por Córdoba, Rodrigo De Loredo.
Milei habló durante más de una hora defendiendo su gestión. Fue el comienzo de la estrategia que desplegó el Gobierno toda la semana en diversos episodios para salir a responder a las encuestas de opinión que dan cuenta de una caída en la imagen del Presidente y de su administración. Finalmente, lo que más ruido hizo de sus dichos fue que se autopercibió como el más afectado por su propia política económica.
La expectativa de la previa se fue diluyendo con el correr de los minutos. El auditorio regaló tibios aplausos a pesar de las reiteradas pausas que hacía el Presidente esperando una ovación. La mayoría de las veces las celebraciones nacían de un mismo entusiasta ubicado en las mesas del fondo del salón. “Un aplaudidor”, sospechó un asistente del mundo privado. Pasadas las 23 la incomodidad era notoria. La atención, mientras el hambre ganaba lugar, se fue hacia las pantallas de los celulares y las charlas en las mesas hizo sentir el murmullo mientras seguía hablando el jefe de Estado. Las caras evidenciaban que la hora de la cena se estaba estirando demasiado, porque no se sirvió nada más que vino y agua hasta que terminó su discurso.
“Cambiaron, no escuchan”
Un exministro y expresidente del Banco Central que conoce bien a las actuales cabezas del equipo económico sorprendió por la fuerza de sus críticas al programa de Luis Caputo y Javier Milei.
Pese a las compras de divisas del BCRA, cree que el frente externo no está despejado: a sus interlocutores les explica que las reservas netas siguen siendo negativas, que aún Wall Street no le dio el voto de confianza al Gobierno de devolverle el acceso a ese mercado de financiamiento, que la apreciación cambiaria se acentúa y que en 2027 vencen más de u$s30.000 millones de deuda en moneda extranjera. También destaca que la demanda de dinero no se recupera y le preocupa el potencial incremento de la conflictividad social ante el deterioro del empleo formal y los salarios.
Las actuales cabezas del ministerio de Economía, del BCRA y de la Cancillería trabajaron con él durante su paso por el gobierno de Mauricio Macri. “¿Les traslada estas críticas a ellos?”, le preguntaron mientras tomaba un cortado en un encuentro con empresarios y economistas. “No, prefiero ya no hablar. Cambiaron, no escuchan. Esto no está funcionando y no tienen plan B. Es un problema que no quieran recibir otras opiniones”, respondió.
El 61 en la Feria del Libro: IA y dirigentes porteños
Esta semana el dirigente Christian Gribaudo, robusto “embajador” de Daniel Angelici en la Legislatura porteña, presentó su libro “Democracia Algorítmica” en la feria que cumple 50 años.
Durante la presentación y con la presencia de varios referentes de la política, el 61 ( llamado así en los pasillos de “la casa” porteña, debido a su “rol” clave de articulador entre los legisladores, que son 60) hizo foco en cómo la IA gana terreno, tanto en la gestión como en la rosca política.
El exsenador provincial y actual secretario administrativo de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires brindó una exposición en el marco de la 50° edición de la Feria del Libro con gran presencia de legisladores y dirigentes políticos junto al vicerrector de la Universidad del Este (UDE), Federico Cerri Martínez.
El evento tuvo lugar en la Sala D.F. Sarmiento y también contó con la presentación del subsecretario de Inversiones de la Ciudad de Buenos Aires, Augusto Ardiles; y la moderación del analista político , profesor titular de la carrera de ciencias políticas de la UBA y director del centro RA, Luis Tonelli.
“El libro tiene que ver con lo que hoy llamamos inteligencia artificial (IA), los algoritmos, las plataformas y la lógica de los datos, que comenzaron a transformar la política”, destacó el licenciado ciencias políticas Christian Gribaudo, sobre su trabajo. También puntualizó que la IA aparece como “una estructura de poder” que empieza a incidir en “qué vemos, qué consumimos, qué creemos, a qué le tememos, con quiénes interactuamos y cómo tomamos decisiones”.
El presidente de la Feria del Libro, Christian Rainoine, estuvo entre el público. Además, participaron del evento los legisladores Edgardo Alifraco, Aldana Cruccita, Pablo Donati, Francisco Loupias, Sandra Rey, Sergio Siciliano, Gimena Villafruela, Patricia Glize, Matías López, Emmanuel Ferrario, Waldo Wolff, Silvia Lospennato y Guadalupe Tagliaferri.
A su vez, dijeron presente Ezequiel Sabor, secretario de Gobierno y Vínculo Ciudadano; Francisco Quintana, secretario de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires; Johanna Panebianco, exdiputada bonaerense; Fernando Rovello, diputado de la provincia de Buenos Aires; Ezequiel Basima, subsecretario de Planificación Administrativa; Pablo Garzonio, subsecretario de Relaciones Internacionales y Cooperación Institucional de la Legislatura porteña.
Ante la sorpresa del público, presentó un perro robot, que paseó entre la gente presente, mientras continuó la exposición. Desde el lado social, Cerri Martínez observó que el libro nace de la necesidad de advertir que “algo nuevo estaba ocurriendo, que modificaba los procesos de comunicación y de intercambio de información entre los miembros de la sociedad”.
A su vez, Gribaudo, quien también fue diputado nacional por un período, puntualizó que la IA actualmente está redefiniendo la política en tres de sus dimensiones centrales, que son “la forma en que se construye el poder, la manera en que circula la información y el modo en que se toman las decisiones. En materia de política pública, recordó que dicha tecnología ya interviene en sistemas de scoring, vigilancia, acreditaciones crediticias, reconocimiento facial, justicia predictiva, diseño de políticas e incluso en la salud pública.
Por último, Gribaudo expuso la necesidad de regular la IA dentro de un marco democrático, inteligente, flexible y anticipatoria a los desafíos de la propia inteligencia artificial. Y concluyó: “Regular la inteligencia artificial es posible y debe situarse en un término intermedio: ni prohibitivo ni de libre albedrío, sino con marcos de responsabilidad ciudadana, empresarial y política, para que los derechos de los ciudadanos no sean vulnerados”.
“Pato” vuelve al ruedo: se alinea con intendentes del PJ y apunta a recuperar el municipio
El heredero de un apellido fuerte en el sur del conurbano ya tomó una decisión: reinsertarse en la política local. Con fotos, contactos y señales en serie, empieza a perfilarse de cara al próximo turno electoral.
Se trata de Patricio Mussi, quien empezó a mover fichas para reposicionarse en la escena bonaerense. En Berazategui, su apellido pesa y tras una imagen junto a un intendente se encendieron las versiones sobre una eventual candidatura.
Y las señales van en esa dirección. El martes pasado, el jefe comunal de Ezeiza, Gastón Granados, difundió una foto junto a Mussi, quien ya ocupó la intendencia de Berazategui cuando su padre –el recientemente fallecido Juan José- formaba parte del gabinete de Cristina Kirchner.
“Mussi = Berazategui”, escribió Granados en una historia de Instagram, acompañada por la frase “pasado, presente y futuro”. Hay quienes afirman que Mussi se integrará al esquema de intendentes del PJ. En ese armado aparecen nombres como Federico Otermín, Federico Achával y Nicolás Mantegazza. Se trata de un grupo con diálogo fluido tanto con el kirchnerismo como con el espacio del gobernador Axel Kicillof, y que suele mostrarse como garante de la unidad del peronismo bonaerense.
En ese tablero, Mussi asoma como una pieza con proyección . Mantiene vínculos con distintos sectores y conserva cercanía con Cristina. En su distrito, además, el apellido arrastra capital político propio, asociado a la gestión de su padre.
El histórico dirigente falleció el 24 de noviembre de 2025. Gobernó Berazategui por primera vez en 1987 y fue reelegido en 1991. En 1994 asumió como ministro de Salud durante la gestión de Eduardo Duhalde. Regresó al municipio en 2003 y se mantuvo allí hasta 2010, cuando pasó a ser secretario de Ambiente en la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. En ese interregno, Patricio tomó la posta en el distrito. Ganó la elección de 2011 y fue reelecto en 2015.
Monopoly Adorni Edition
Se viene el frío y nada mejor para el clima otoñal que una sobremesa en casa, con estufa, en familia y un juego de mesa. En esa ocasión, para divertirse en grupo, nada mejor que el Monopoly, pero el Adorni Edition. ¡A jugar!
Fuente: AMBITO











