Cada 5 de mayo se celebra el Día Internacional del Sauvignon Blanc, una fecha dedicada a resaltar la elegancia y frescura de esta cepa blanca. Para disfrutar de esta jornada al máximo, se detallan a continuación diversas propuestas de restaurantes ideales para degustar una copa y apreciar sus notas aromáticas en el entorno perfecto.
L’ADESSO
L’adesso Ristorante construye su propuesta de Sauvignon Blanc desde una lógica clara: pocas etiquetas, bodegas reconocidas y estilos que garantizan consistencia en la experiencia. La selección —con nombres como Saint Felicien, Rutini y Crux, todos de Mendoza— apunta a un perfil fresco, aromático y equilibrado, alineado con una cocina italiana que prioriza producto y técnica.
Se trata de vinos versátiles y de fácil lectura para el comensal, que acompañan sin fricción platos como la insalata di mare tibia (ensalada tibia de frutos de mar), el pesce al forno alla pugliese (pescado al horno con papines, aceitunas y tomate) o pastas con impronta cítrica como los spaghetti al limone e acciughe (spaghetti con limón y anchoas) y el risotto al limón con chipirones en tinta de calamar, donde la acidez ordena y limpia el paladar. En un contexto donde la eficiencia en carta es clave, L’adesso consolida una propuesta sin dispersión: etiquetas confiables, maridajes claros y una ejecución que maximiza la experiencia sin complejizar la decisión.
CASA CAVIA
La cava de Casa Cavia está custodiada por Delvis Huck, distinguida como Sommelier del Año 2025 por el reconocido crítico británico Tim Atkin. En su selección de Sauvignon Blanc se revela una mirada federal con etiquetas que recorren clásicos contemporáneos, vinos de parcela, regiones emergentes y blends. Desde El Peral, Bacán Sauvignon Blanc de Giuseppe Franceschini se afirma como un clásico complejo; en La Carrera, Riccitelli Viñas Extremas Sauvignon Blanc destaca por su expresividad y gran referente de una nueva generación de blancos de altura.
En esa misma zona, Polígonos del Valle de Uco de Sebastián Zuccardi ofrece una versión más austera y accesible. Entre las versiones con crianza, Pequeñas Producciones Sauvignon Blanc de Escorihuela Gascón, desde El Cepillo, sobresale por su elegancia y carácter gastronómico, y Vórtice Sauvignon Blanc Reserva de Estancia Las Cañitas, de Córdoba, aporta singularidad y complejidad. La propuesta se expande desde Trevelin, con Casa Yagüe Sauvignon Blanc, una rareza patagónica de alta acidez y evolución en botella, y desde Chapadmalal, con Costa & Pampa de Trapiche, de baja graduación alcohólica, salino y austero en aromas. Hay blends como Susana Balbo Signature White Blend, de Altamira, con partes iguales de Sauvignon Blanc, Semillón y Torrontés, y Pátinas Blancas de la bodega Casa Pirque, de Valle Azul, otro corte de Sauvignon Blanc y Semillón que Delvis destaca por su equilibrio. El resultado es una curaduría que prioriza origen, diversidad y versatilidad en la mesa.
ALO’S
Alo’s aborda el Sauvignon Blanc con una lógica más expansiva, construyendo una selección que recorre distintos terroirs y estilos, con etiquetas como Hileras de Alo’s (Casa de Uco), Serbal (Atamisque), Proyecto Hermanas (Lagarde) y Ribera del Cuarzo, incorporando incluso cortes con Semillón para sumar volumen. El resultado es una propuesta que va de perfiles filosos, cítricos y herbales a versiones con mayor textura, siempre con la frescura como eje.
En la mesa, esta versatilidad se traduce en maridajes precisos: funciona con la ostra con manteca negra y alcaparras, la pesca curada con nabo y almendras, o platos de mayor intensidad como el curry rojo de lengua con mango y avellanas y la bisque coreana de pesca con langostinos y kimchi, donde la acidez ordena y equilibra. Sin dispersión pero con amplitud de estilos, Alo’s construye una propuesta donde el vino deja de ser complemento y pasa a ser parte activa de la experiencia.
SENDERO
Sendero construye su oferta de Sauvignon Blanc con una curaduría enfocada, dónde etiquetas como Mariflor (Bodega Rolland), Polígonos (Zuccardi) y Salentein Single Vineyard “Los Nogales” —todas de Mendoza— cubren distintos perfiles de la cepa, desde versiones más vibrantes y cítricas hasta opciones con mayor volumen y complejidad.
Con marcada acidez y expresión aromática, son vinos pensados para integrarse con facilidad a la dinámica de la carta: acompañan entradas como el ceviche de pesca blanca (ají amarillo y maíz chulpi) o la trucha arcoíris curada (remolachas, palta y naranja), y sostienen su versatilidad en platos como los langostinos crocantes con sweet chili o el spaghetti nero di mare (con langostinos, mejillones y calamares). Sin sobrecargar la oferta, Sendero consolida una propuesta donde la frescura y la consistencia permiten una lectura clara del vino y una integración fluida con la experiencia gastronómica.
CASA PIRQUE
Las Huertas Sauvignon Blanc 2024 se posiciona como una alternativa competitiva dentro de los blancos frescos de origen chileno. Proveniente del Valle de Colchagua, combina perfil aromático intenso —cítrico, herbal y con notas tropicales— con una boca equilibrada y de acidez marcada, atributos que hoy concentran la demanda de consumidores que priorizan vinos ágiles y versátiles.
Con una elaboración enfocada en preservar frescura —cosecha nocturna y fermentación en acero inoxidable— y una graduación moderada de 12%, ofrece consistencia, tipicidad y fácil rotación en góndola. Disponible en vinotecas, se presenta como una opción fresca y versátil dentro de la categoría, especialmente atractiva para quienes priorizan este estilo de varietal.
MAGO
En la cava de Mago Parrilla, la selección de vinos propone un recorrido por distintas regiones vitivinícolas del país, incluyendo zonas menos habituales que aportan diversidad y carácter a cada etiqueta. Dentro de ese mapa, el Sauvignon Blanc ocupa un lugar destacado por su versatilidad y vigencia. Como explica la sommelier Marcela Rienzo, “es una variedad fresca, muy aromática, de las más tradicionales y no por eso deja de estar vigente”, con la particularidad de ser “muy plástica”, capaz de expresar matices distintos según el terroir donde se cultive.
En esa línea, la altura —rasgo distintivo de la viticultura argentina— potencia su perfil, dando lugar a vinos “súper elegantes, frescos, aromáticos”, donde predominan notas más herbales y cítricas por sobre los registros tropicales. En ese contexto, se ofrece el Luigi Bosca Sauvignon Blanc de Mendoza, una etiqueta que expresa con claridad el perfil de la viticultura de altura y traduce en copa esa frescura, precisión aromática y elegancia que definen a la variedad. Para disfrutar sus matices se recomienda acompañar con los buñuelos de acelga con pesto de tomates y morrones asados, o la ensalada de rúcula, mandarina y crocante de sésamo.
FUENTE: AMBITO









