Lionel Messi es la gran figura del Mundial 2026 al competir a sus 39 años de igual a igual contra estrellas más jóvenes como Erling Haaland y Kylian Mbappé. Lo considerado un fenómeno inédito tiempo atrás hoy resulta una tendencia cada vez más común en la élite deportiva debido a los grandes avances de la ciencia.
Por esta razón resultó habitual ver durante la Copa del Mundo a Luka Modric en Croacia con 39 años o a Edin Dzeko liderando a Bosnia y Herzegovina con la misma edad. Incluso sorprendió el caso de Cristiano Ronaldo, quien a sus 41 disputó absolutamente todos los encuentros con la camiseta de Portugal.
72 jugadores mayores de 35 años: quiénes son los veteranos del Mundial 2026
Si bien es cierto que la experiencia funciona, el Mundial 2026 también deja claro el rol activo de estos futbolistas. Siguen siendo tan fundamentales como en el pasado y se erigen como figuras de sus equipos, salvo algunas excepciones.
Los casos mencionados anteriormente no son los únicos, ya que esta Copa del Mundo registró 72 futbolistas mayores de 35 años. Se trata de un pico histórico para el certamen tras el récord de la edición pasada con 41 jugadores por encima de esa barrera. Para poner la cifra en contexto histórico, durante la cita de Italia 1990 eran tan solo siete.
Más allá de Messi, Modric, Dzeko y Cristiano Ronaldo, también estuvieron presentes los arqueros Craig Gordon (43), Manuel Neuer (40), Fernando Muslera (39), Vozinha (40), Hernán Galíndez (39) y Guillermo Ochoa (40), aunque este último solo ingresó unos minutos a modo de homenaje.
El top 10 lo completa Yuto Nagatomo, de 39 años y pocos minutos en Japón. Esta tendencia cada vez más habitual posee una explicación científica detrás que revela por qué hoy los futbolistas pueden estirar sus carreras a diferencia de lo que ocurría épocas atrás.
Cuál es el motivo que les permite jugar durante mucho más tiempo
A diferencia de las herramientas del pasado, hoy la tecnología avanzó y ofrece múltiples métodos para preservar el estado físico, con varios factores clave respetados rigurosamente para jugar hasta los 40 años o más.
La alimentación e hidratación hoy se miden de manera personalizada y con mucha precisión. Los futbolistas no comen lo que quieren ni ingieren carbohidratos de forma innecesaria en la previa de los partidos. Se realizan estudios destinados a conocer qué necesita cada organismo en particular o se mide la cantidad de líquido perdido por cada minuto de juego o entrenamiento.
También cambiaron los métodos de entrenamiento. Ya no se corre simplemente para calentar ni se limita a flexiones o sentadillas. Cada futbolista trabaja distintos músculos en específico para proteger las articulaciones, evitando así lesiones crónicas.
Finalmente, la tecnología de recuperación inmediata aparece como el factor más importante. Apenas termina el partido, se utilizan cámaras de crioterapia con enfriamiento en extremo para frenar la inflamación muscular. A esto se suman botas de compresión neumática para activar la circulación y, en algunos casos, sistemas de monitoreo del sueño para optimizar el descanso.
Más altos, delgados y rápidos: la drástica transformación física de los últimos 50 años
Otro factor importante a tener en cuenta es el cambio en la contextura física de los deportistas. Algunos se ven más delgados, altos y rápidos que en las décadas de los 70, 80 o 90, una evolución con una explicación muy sencilla.
El fútbol moderno viene acompañado de campos de juego muy cuidados y con menos barro, un escenario propicio para dos variables determinantes. La primera es la velocidad; sin la necesidad de batallar en el lodo, picar al espacio puede significar una situación inmediata de gol.
El segundo aspecto se vincula con la altura, requerida por una presión actual cada vez más asfixiante. Un futbolista alto posee mayor alcance para proteger el balón gracias a la longitud de sus extremidades. Asimismo, esta ventaja ayuda en la intercepción de pases rivales o a ganar la posición sin necesidad de ir al choque.



