domingo 28 de junio de 2026
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No se puede esperar a 2027 para hacer algo que mejore el bienestar de la gente, es tarde

📅 28/06/2026 🕐 Hace 3 horas ✍️ Redaccion
Texto a voz
No se puede esperar a 2027 para hacer algo que mejore el bienestar de la gente, es tarde
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"La economía crece por exportaciones, el consumo no parece el elemento más dinámico"

Periodista: Se conocieron los datos de crecimiento de la actividad económica: crecimiento del 2,3% interanual en el primer trimestre. ¿Cómo podría describir este crecimiento que se observa?

Guido Sandleris: Creo que lo que estamos viendo este año es una economía en la que el elemento de la demanda agregada más dinámico son las exportaciones, sin duda. Y eso es lo que está empujando un poco el crecimiento este año. Eso tiene un lado positivo y un lado negativo.

Si vos les preguntabas a los economistas hace un año, dos años o tres años si le vendría bien a Argentina crecer alrededor del 3% y que ese crecimiento estuviera dinamizado principalmente por las exportaciones, la mayoría te hubiera dicho que era un golazo.

¿Desde qué punto de vista es un poco más complicado? Tenemos elecciones por delante el año que viene y, en general, cuando la gente mira lo económico a la hora de definir su voto -obviamente no es lo único que mira-, se pregunta si mejoró o no mejoró su bienestar. Y el bienestar tiende a estar un poco más asociado con el consumo. El consumo, cuando uno lo mira en los datos del primer trimestre y lo proyecta para este año, no parece que vaya a ser el elemento más dinámico.

P.: Si vemos una economía que en términos macroeconómicos se acomoda con un sector exportador más dinámico ¿por qué no hay un correlato más profundo en el nivel de inversión? ¿Qué falta para lograrlo?

G.S.: Hay una parte de la inversión que no crece tanto porque la inversión pública fue uno de los elementos que más cayó en el ajuste fiscal que hizo el Gobierno. Entonces, una parte de la inversión viene explicada por menos inversión pública.

Y lo que es inversión privada tiende a ser un proceso más gradual, en el cual uno ve que la inversión crece a medida que se van consolidando ciertos lineamientos de un programa económico.

Entonces, si vos me preguntás, no me preocupa especialmente, porque veo un pipeline de inversiones. Veo inversiones llegando. Lo que pasa es que, si se aprueba un proyecto de 100 millones de dólares, no quiere decir que este año entren 100. Quiere decir que, a lo mejor, este año entran 10 o 15 millones, y que durante 10 años va entrando de a poco.

"Hacia adelante, tenemos que ver una recuperación de la inversión pública"

P.: Ese nivel de inversión privada que va creciendo de manera gradual, ¿no debería ser acompañado por un mayor nivel de inversión pública?

G.S.: Sí, definitivamente. Pero todo en contexto. ¿Cuál tiene que ser el elemento de crecimiento de una economía? El sector privado. Como vos muy bien lo dijiste, el sector público, por supuesto, pone reglas de juego y, en algunas actividades, acompaña. Por ejemplo, con inversión pública, ya sea en forma directa o vía licitaciones, construyendo la infraestructura que después utiliza el Gobierno.

Ahora, cuando uno mira por qué cayó tanto la inversión pública durante este Gobierno, tiene mucho que ver con que el diagnóstico que tuvo el gobierno de Milei fue, creo, el correcto: había que hacer un ajuste fiscal inmediatamente para salir de la espiral inflacionaria y de la crisis en la que estábamos, y para evitar que fuera más grave. Hacía falta un ajuste fiscal.

Con las limitadísimas herramientas políticas que tenía el Gobierno al asumir, fueron por donde era más fácil recortar. Las dos partidas que más cayeron en 2024 respecto de 2023 -y se mantuvieron así- fueron, en términos del tamaño de la partida, inversión pública y transferencias a provincias. Cayeron alrededor del 70% cada una.

Entonces, si uno mira, dice: “Bueno, esta fue la forma en que pudieron hacer ese ajuste fiscal que era tan necesario al principio”. Pero, por supuesto, la composición de ese ajuste fiscal tiene que ir mejorando en el tiempo.

No podés tener un país con un gobierno que no hace inversión pública, por ejemplo en rutas. Podés no invertir un tiempo, pero después el tamaño de los baches y cómo se van rompiendo las rutas te obliga a gastar un poco más en eso.

Entonces, creo que lo que tenemos que ver hacia adelante, pensando esto como un proceso donde al principio lo hicieron como pudieron, con las herramientas limitadas que tenían, es una recuperación de la inversión pública.

P.: ¿Y cómo se compatibiliza eso con el equilibrio de las cuentas públicas? El objetivo del superávit fiscal inquebrantable es un limitante para lo que está mencionando.

G.S.: Exacto. Me parece que es un gran punto. Yo no creo que tenga que haber niveles de inversión pública que lleven de nuevo a déficits fiscales significativos. Si hay un poquito, no pasa nada, pero Argentina sufrió durante muchas décadas las consecuencias de estos desequilibrios fiscales grandes que nos llevaban a crisis recurrentes una vez por década.

Entonces, creo que tienen que lograr modificar la composición del ajuste de la mano del crecimiento. Parte del aumento en la recaudación que puede generar el crecimiento económico tiene que ir, creo, a inversión pública, y otra parte tiene que ir a rebaja de impuestos.

"Una parte de este proceso es redefinir la estructura productiva argentina"

P.: Si uno busca aumentar la recaudación a partir del crecimiento, ¿cuán sostenible es esta dinámica dual, donde crecen determinados sectores extractivistas, pero aquellos vinculados al mercado interno todavía se mantienen con dificultades?

G.S.: Es parte del debate económico de hoy y me parece muy importante. Es muy lógico que no todos los sectores crezcan a la misma velocidad. En general, es lo que sucede.

Creo que hay una parte de este proceso que tiene que ver con una redefinición de la estructura productiva de Argentina. Y el gran desafío me parece que es cómo hacer esta transición de la manera más ordenada y que genere el mayor bienestar posible.

No podés permitir que la destrucción de empleo en sectores de la industria, por ejemplo, vaya mucho más rápido que la creación de empleo en sectores de servicios o en sectores primarios.

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"Hay elecciones el año que viene y, si la gente no siente que está mejor, es más difícil que acompañe"

P.: Un poco es lo que está pasando…

G.S.: Un poco está pasando, sí. Si mirás los datos de empleo, no ha habido demasiada destrucción en el agregado. La economía creció un poquito, pero no creó empleo. No podemos decir que haya habido demasiada destrucción de empleo en el agregado.

Cuando lo ves por sectores, sí se ve esta heterogeneidad que decíamos. Entonces, tomo tu pregunta de esta manera: veníamos de una situación dificilísima, de crisis. La economía empezó a encontrar una mejora en los fundamentos, pero el tipo de crecimiento que se da genera esta complejidad.

¿Está resuelto ese problema? Obviamente que no. Creo que requiere que el Gobierno siga bajando impuestos y encuentre nuevas soluciones, por un lado, para darle sostenibilidad política al proceso. Porque tenés elecciones el año que viene y, si la gente no siente que está mejor, es más difícil que lo acompañe.

Por otro lado, si en los grandes centros urbanos es donde se concentran los sectores que menos han crecido o que han caído en este tiempo, y ahí vive la mayoría de la población, tenés que darle a esta transición de una estructura productiva a otra, no solo sostenibilidad política, sino también sostenibilidad económica. No podés tener el desempleo volando en el camino.

P.: El año entrante será electoral y claramente, el gran desafío está en la recuperación del poder adquisitivo y el consumo. ¿Cómo haría en 2027 para aplicar medidas que apuesten a eso sin pensar en un “plan platita”?

G.S.: Me parece que tu pregunta es la pregunta. Creo que es lo que se preguntan los funcionarios del Gobierno y lo que nos preguntamos los economistas a los que nos gusta la política económica en este momento.

P.: ¿Qué haría usted?

G.S.: Es el debate, y es recontra sano. Si nosotros discutimos eso es porque las cuestiones más básicas un poco se aplacaron. Estamos debatiendo cosas mucho más complejas, donde hay menos consensos. Me refiero no solo en Argentina, sino en el mundo. Cómo manejar estas transiciones no es fácil.

Yo veo dos cosas respecto de lo que vos decís. Mi opinión es que 2027 es tarde. Si querés que la gente perciba esa mejora en el bienestar que traen estos mejores fundamentos, no podés empezar a hacer algo el año que viene. No llega para las elecciones. Tiene que empezar antes.

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A su vez, no creo que la solución sean planes platita. Ese no es el camino. Ya sabemos que eso termina mal. Y a este Gobierno no lo veo haciendo eso.

La segunda cosa, que ya está ocurriendo, es la baja de la tasa de interés. Esta tasa de interés que bajó tanto a que se normalicen todos los números de mora crediticia, ayuda a que más proyectos de inversión sean atractivos y ayuda a que haya más crédito.

Después, en lo cambiario, me parece que el Gobierno abandonó un poco esa posición tan extremista que tuvo de solo comprar dólares en el piso de la banda y dejar que el tipo de cambio se aprecie, con un peso superfuerte.

Todas esas cosas, para mí, eran un poco exageradas y no tenían mucha lógica económica. Ahora veo una posición un poco más balanceada, en la que el piso de la banda se volvió irrelevante, el Banco Central compra dólares dentro de la banda, y me parece muy sano que así lo haga. Tal vez debería hacerlo, en mi opinión, aún más rápido, y complementarlo con salida al mercado para dejar de pagar los vencimientos de deuda pública con caja.

P.: Es claro que el tipo de cambio tiene margen para seguir subiendo, la pregunta es si no pone en riesgo la baja de la inflación. Retomar el sendero de la desaceleración costó diez meses…

G.S.: El tipo de cambio puede ir llegando a niveles un poquito más altos sin que eso tenga un impacto fuerte en la inflación.

Siempre con cuidado, siempre con prudencia. Pero creo que lo que veo en el Gobierno es que hubo un cambio desde una etapa en la que la única obsesión era la inflación y solo hablaban de inflación, a una situación actual en la que ves a los principales funcionarios económicos hablando de todos estos temas que vos nombrás: crecimiento, consumo, inversión, y no solo inflación.

"No sé cuál es el dólar de equilibrio, aún hay muchas restricciones cambiarias"

P.: ¿Qué es “un poquito más alto”?

G.S.: Me cuesta ponerle un número. En este momento, todavía hay muchas restricciones cambiarias, entonces no sé cuál será el equilibrio.

Sí veo que Argentina, desde las elecciones de octubre para acá, se encareció en dólares. ¿Por qué? Porque el tipo de cambio estuvo relativamente estable y tuvimos inflación de 2%, 2 y pico o 3% mensual.

Por otro lado, como elemento de calma, a pesar de este tipo de cambio, alguien podría decir que las exportaciones están volando y tenemos superávit comercial. Probablemente este año tengamos también superávit de cuenta corriente.

Entonces, este nivel de tipo de cambio real, que a lo mejor en el pasado nos llevaba a un fuerte déficit de cuenta corriente, ahora no. ¿Por qué? Porque están las exportaciones de Vaca Muerta, los precios son favorables.

Pero, pensando en términos de estrategia de política económica, para darle continuidad y sostenibilidad política a este modelo, creo que un tipo de cambio un poquito más alto puede ayudar a sectores a los que se les está complicando.

"El gobierno de Macri fue más lento en lo fiscal porque no hubo un apoyo social como el que tuvo Milei"

P.: Estuvo hace poco Luis Caputo en Charlas de Quincho y allí dijo: “este Gobierno, en términos de política económica, no solo es diferente al de Macri, sino que es lo opuesto”. ¿Coincide con esa idea? ¿Desde qué lugar?

G.S.: Depende de cómo uno lo mire. Te lo diría así: el diagnóstico es muy parecido. ¿Cuál es el diagnóstico parecido? Que el sector privado tiene que ser el motor del crecimiento, que necesitás equilibrio fiscal, que no podés seguir subiendo impuestos y que tiene que ser una economía más abierta. En ese diagnóstico me parece que ambos gobiernos se parecen.

¿En qué son distintos? Dice Caputo, y yo coincido, que el contexto era distinto. El apoyo que podía tener el gobierno para lograr rápido un ajuste fiscal era muy distinto al que recibió Milei después de la catástrofe económica que fue el gobierno de Alberto Fernández.

Entonces, eso permitió ir mucho más rápido en lo fiscal. El gobierno de Macri fue más lento en lo fiscal porque no estaba el contexto, no había un apoyo social a ese tipo de medidas como ahora sí existe.

En eso hay una diferencia. Ahora, decir que es “lo opuesto”… Yo diría que lo opuesto de un ajuste fiscal rápido no es un ajuste fiscal lento, sino lo que hizo el kirchnerismo: aumento del déficit fiscal.

Otra diferencia importante tiene que ver con el manejo cambiario. Mientras que el gobierno de Macri sacó muy rápidamente el cepo, este gobierno eligió ser gradualista en la eliminación del cepo cambiario. Y creo que eso fue prudente en este contexto.

P.: Estamos hablando de un funcionario que fue protagonista de la gestión anterior y que ahora es ministro de Economía. ¿Ve ahí un cambio, un aprendizaje?

G.S.: Creo que hay un aprendizaje, sí. Pero también hay varias cosas. Por un lado, un aprendizaje. Por otro, algo que me parece central: las respuestas de política económica tienen que ser distintas frente a contextos económicos, sociales y políticos distintos.

Durante el gobierno de Macri, decir la palabra “ajuste” generaba repudio. Entonces, el Gobierno se cuidaba de decirlo porque la sociedad no estaba harta de lo que venía del modelo kirchnerista. Nosotros veíamos que era totalmente insostenible, pero todavía no había generado una crisis como la que generó el gobierno de Alberto Fernández.

Eso hizo que la gente llegara mucho más harta al gobierno de Milei. Y eso dio el espacio para que el ajuste fiscal fuera mucho más rápido. En lo cambiario, probablemente sí haya habido un aprendizaje.

P.: En esa entrevista, Caputo sigue y explica por qué dice que este gobierno no solo es diferente al de Macri, sino que es lo opuesto: “el objetivo era noble: tratar de reducir el déficit fiscal con crecimiento. Como no se materializó, el déficit quedó igual y el financiamiento se terminó”. Visto en retrospectiva: ¿la idea de reducir el déficit fiscal con crecimiento es, a priori, poco practicable?

G.S.: Me cuesta, porque una de las cosas que aprendí es que hay que leer o escuchar las declaraciones en el contexto en el que fueron dichas.

Yo diría que no es cierto que la apuesta a la reducción del déficit fiscal del gobierno de Macri fuera solo con crecimiento. De hecho, hubo baja del gasto inicialmente, pero también hubo baja de impuestos.

Creo que eso fue un error del gobierno de Macri. Me parece que tendríamos que haber sido más agresivos inicialmente en la baja del gasto y tal vez más moderados en la baja de impuestos iniciales.

Entonces, no fue una apuesta pura al crecimiento. Cuando corregimos eso, ya fue en un contexto de crisis económica.

Cuando miro el gobierno de Milei, veo positivo el diagnóstico: tenemos que ir por el lado del gasto y tenemos que ir muy rápido. El contexto había cambiado, tanto el apoyo social a las medidas como la magnitud de la crisis económica que enfrentaban.

Cuando nosotros llegamos, en el último trimestre del gobierno de Cristina, la inflación era de 40% anualizada. Cuando llegó el gobierno de Milei, la inflación de 2023 fue de 200%. Y si mirabas el último trimestre, te daba todavía más alta.

Entonces, en este contexto, creo que está bien apostar a bajar el gasto. Pero eso no quiere decir que el crecimiento no te ayude a reducir el déficit. Obvio que te puede ayudar. Solo que no podés depender solo de eso.

Fuente: AMBITO

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