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viernes 16 de octubre de 2026
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Inestabilidad, lluvia y frío: “Tiempo loco” y el impacto del Niño

El calendario marca que ya llegó la primavera, pero parecería que el invierno no se quiere ir.Qué es un anticiclón de bloque y cómo influye en las condiciones climáticas de los últimos días.

Fuente 24Digitalweb 5 min de lectura 5
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La primavera avanza, pero el tiempo parece haberse quedado en la estación anterior. El mismo día, como pasó este jueves, puede tener lluvia, después lloviznas persistentes, breves apariciones del sol y, de nuevo, lluvia. Y, también, frío. Como este viernes, con una mínima de 12 grados y una máxima de 18, con precipitaciones leves. Todo parece obligar a tener el abrigo "pesado" a mano.

Pero ¿por qué puede llover intensamente por la mañana, dar una tregua al mediodía y volver a lloviznar durante la noche? ¿Es El Niño el responsable de este “tiempo loco”? Según explica el meteorólogo Marcelo Madelón, la respuesta combina dos fenómenos que, al actuar al mismo tiempo, favorecen la persistencia de las condiciones inestables.

Un bloqueo que impide la llegada del buen tiempo

“Hace varios días que tenemos en gran parte del país cielos nublados, lluvias, de a ratos tormentas, salidas esporádicas del sol y vuelven las lluvias”, describe Madelón. Detrás de esta secuencia hay un centro de alta presión ubicado frente a las costas de Chubut, que impulsa aire frío y húmedo desde el sudeste hacia el continente.

Durante su recorrido sobre el Atlántico, esa masa de aire incorpora humedad. Cuando llega al territorio, favorece la formación de abundante nubosidad y precipitaciones, incluso en un contexto de temperaturas bajas para la época del año.

El meteorólogo identifica esta situación como un anticiclón de bloqueo. Se trata de un sistema de alta presión que permanece prácticamente estacionario e impide que la circulación atmosférica evolucione con normalidad. En consecuencia, las lluvias se prolongan y los períodos de mejoramiento no logran consolidarse.

En condiciones habituales, los sistemas meteorológicos se alternan y permiten que después de varios días inestables lleguen jornadas de sol. Esos cambios suelen producirse cada seis o siete días, aproximadamente. Con el bloqueo actual, esa dinámica queda interrumpida. Para que el tiempo mejore de manera sostenida, explica Madelón, el anticiclón debe desplazarse hacia el este.

¿Qué tiene que ver El Niño?

El segundo factor es El Niño, un fenómeno climático que modifica los patrones de temperatura del océano Pacífico ecuatorial y repercute sobre las lluvias en distintas regiones del planeta. En este caso, Madelón señala que su presencia aporta una cantidad de humedad superior a la habitual, "que puede traducirse en más nieblas, lloviznas, tormentas y nubosidad".

La combinación esa le da esta incoherencia al clima: "Mientras el anticiclón mantiene el ingreso de aire frío y húmedo desde el Atlántico, El Niño favorece un escenario con mayor disponibilidad de humedad". El resultado es una sucesión de jornadas inestables, con precipitaciones que aparecen, se interrumpen y regresan dentro de un mismo día.

Por eso, aunque El Niño influye en el contexto climático, no es el único responsable de cada cambio de tiempo. De nuevo, la alternancia entre lluvia, llovizna y breves claros también responde a la dinámica atmosférica local y a la persistencia del sistema de alta presión.

Una primavera fresca y un verano con más lluvias

El panorama también se extiende más allá de estos días. Madelón anticipa que, si se mantienen las condiciones asociadas a El Niño, el resto de la primavera y el verano de 2027 podrían presentar más humedad, lluvias y tormentas que lo habitual. Una mayor frecuencia de estos episodios también aumenta las posibilidades de que algunos alcancen intensidad severa, aunque no significa que todos los eventos vayan a ser extremos.

La crecida del Paraná empieza a afectar ciudad Corrientes. Foto: Fernando de la Orden/enviado especial.

El impacto ya se observa, según el meteorólogo, en las crecidas de los ríos Paraná, Uruguay y Paraguay, junto con otros cursos de la cuenca del Plata, y en las inundaciones que afectan a sectores de la Mesopotamia argentina. Las precipitaciones en las nacientes de esos ríos, especialmente en el sur de Brasil, además de las lluvias en Uruguay y Paraguay, contribuyen a este escenario.

La diferencia con La Niña ayuda a entender el fenómeno. El Niño suele favorecer condiciones más húmedas, La Niña, en cambio, se asocia con una menor disponibilidad de precipitaciones en varias regiones y puede contribuir a sequías y olas de calor.

Madelón insiste en que "la primavera no necesariamente será fría todos los días", pero el pronóstico de una estación más húmeda, ya confirmada, obliga a prepararse para una sucesión de lluvias, treguas breves y nuevas tormentas.

AA

Publicado originalmente en 24Digitalweb.

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