Si River tiene por delante “cuatro finales”, como marcó Leonardo Ponzio, no le quedará otra que jugarlas como lo que son. Porque a diferencia de las finales verdaderas, en las que hay títulos en juego, en este caso serán partidos decisivos que definirán qué tan flojo es este 2026 y qué tan complejo es el escenario para el 2027: si no quiere perderse por dos años seguidos la Copa Libertadores, entonces deberá ajustar una serie de pecados capitales que pueden terminar de quemar las pocas chances de alegrías que le quedan hasta diciembre. Leer más.
Publicado originalmente en 24Digitalweb.



