El Partido Justicialista logró el martes concretar su Congreso Nacional sin una ruptura abierta ni escenas de confrontación pública por la conducción, pero quedaron expuestos distintos reclamos internos vinculados al funcionamiento federal del espacio y los mecanismos de normalización en varias provincias.
Uno de los planteos más explícitos fue el del gobernador riojano Ricardo Quintela, quien participó de manera virtual y pidió “garantizar la apertura y la amplitud para que puedan participar todos los compañeros” en los procesos partidarios. El mandatario provincial puso el foco en las situaciones de Jujuy, Salta y Misiones y reclamó que las definiciones internas se desarrollen “con ecuanimidad e imparcialidad”.
“Nosotros que hemos sufrido proscripciones, persecuciones, cárceles, torturas, desapariciones y muerte de compañeros, no podemos proscribir a compañeros”, sostuvo Quintela durante su intervención. El gobernador defendió además que las conducciones provinciales sean definidas por el voto de los afiliados y no a través de mecanismos cerrados de intervención.
El planteo del riojano también incluyó críticas hacia el funcionamiento centralizado del partido. Aunque evitó confrontar directamente con la conducción nacional, cuestionó la designación de interventores desde Buenos Aires para ordenar distritos del norte argentino y reclamó una mirada “verdaderamente federal” dentro del PJ. “Nos gustaría que los interventores o normalizadores sean compañeras y compañeros del norte argentino”, sostuvo Quintela, al considerar que dirigentes de la región podrían facilitar una mayor integración de los distintos sectores internos en provincias atravesadas por conflictos partidarios.
La discusión sobre el federalismo y la legitimidad interna también apareció desde San Luis. Sectores vinculados al exgobernador Alberto Rodríguez Saá hicieron llegar al Congreso partidario un pedido para convocar elecciones nacionales y conformar una conducción colegiada transitoria hasta la realización de esos comicios.
Desde el PJ puntano cuestionaron la falta de consensos internos y deslizaron críticas hacia la actual conducción partidaria, hoy referenciada políticamente en Cristina Kirchner. “Falta una conducción real. Faltan consensos hacia el interior. Reclamamos federalismo en la toma de decisiones”, señalaron dirigentes del espacio. El planteo, sin embargo, no fue incorporado al temario formal del Congreso.
Otro de los focos de tensión estuvo relacionado con las intervenciones judiciales sobre el PJ de Salta y Jujuy. Entre los principales dirigentes partidarios hubo coincidencias en cuestionar el alcance de las decisiones judiciales y defender la autonomía interna del partido para resolver sus mecanismos organizativos.
José Mayans, vicepresidente primero del PJ y uno de los dirigentes que hoy articula el funcionamiento cotidiano del partido ante la ausencia de Cristina Kirchner, sostuvo que “la justicia debería respetar el accionar del partido a nivel nacional” y defendió la potestad del peronismo para resolver sus propias disputas internas.
Más allá de los reclamos, el Congreso evitó escalar los conflictos y terminó funcionando como una instancia de contención interna. La conducción partidaria apostó a preservar una imagen de unidad en medio de la discusión por el liderazgo opositor y frente a un escenario político donde distintos gobernadores y sectores territoriales buscan ganar mayor volumen dentro del armado peronista.
El encuentro dejó así una postal de equilibrio precario. Sin ruptura formal ni cuestionamientos directos a Cristina Kirchner, pero con señales cada vez más visibles de dirigentes que empiezan a reclamar mayor apertura, más federalismo y mecanismos internos menos centralizados para ordenar la nueva etapa del PJ.
Fuente: AMBITO





