La caída de Boca Juniors por 1-0 ante Cruzeiro por la fecha tres del grupo D de la Copa Libertadores dejó mucho más que un resultado adverso. El encuentro terminó envuelto en una fuerte gresca entre jugadores de ambos equipos, con Leandro Paredes y Matheus Pereira como principales protagonistas. Esta noche, el duelo se repetirá en la Bombonera.
El Xeneize se juega la vida en la Copa Libertadores ante el conjunto de Belo Horizonte en lo que promete ser un partido candente no solo en lo futbolístico. Es que el choque entre las dos figuras es un condicionante extra, teniendo el cruce previo como telón de fondo.
El picante cruce entre Leandro Paredes y Matheus Pereira
Desde los primeros minutos del encuentro en Brasil se percibió un clima tenso. A los seis minutos del primer tiempo, Paredes fue amonestado tras un cruce con Pereira, lo que marcó el tono de un partido cargado de fricción. Con el correr del juego, los enfrentamientos individuales se repitieron y elevaron la temperatura dentro del campo.
El arbitraje de Esteban Ostojich también quedó en el centro de la escena. Sus decisiones generaron malestar en el conjunto argentino, especialmente tras la expulsión de Adam Bareiro antes del entretiempo, una jugada que fue ampliamente cuestionada por los futbolistas.
Con el resultado en contra y un jugador menos, Boca Juniors fue en busca del empate en los minutos finales. En ese contexto, un nuevo cruce entre Paredes y Pereira encendió definitivamente el conflicto. El brasileño provocó con gestos, mientras que el mediocampista argentino reaccionó, generando empujones y una caída exagerada que aumentó la tensión.
Tras el pitazo final, la situación se desbordó. Jugadores de ambos equipos se involucraron en una pelea que incluyó corridas, discusiones y forcejeos. Futbolistas como Ayrton Costa y Barinaga también quedaron en el centro de la escena, mientras los cuerpos técnicos intentaban sin éxito contener la situación.
A pesar del caos, con el paso de los minutos la tensión fue cediendo y no pasó a mayores, aunque dejó una imagen negativa en un partido de alta competencia internacional.
Boca se juega la vida ante Cruzeiro
Boca llega a esta noche sin margen de error tras la caída en Brasil y condicionado por la baja de Santiago Ascacíbar. El escenario ideal exige una victoria obligatoria para arrebatarle el segundo puesto al conjunto de Belo Horizonte. El triunfo le permitirá depender de sí mismo para sellar la clasificación a octavos en la última fecha de la fase de grupos. Incluso un empate mantiene con vida al equipo, aunque estirará la angustia y obligará a prender la calculadora en el cierre de la zona.
La contracara plantea el peor escenario posible: quedar eliminado de la Libertadores de forma prematura esta misma semana. Si Boca sufre una derrota en La Bombonera y la Universidad Católica gana su respectivo partido, el equipo se quedará matemáticamente sin chances de avanzar a la próxima ronda del torneo más importante del continente.
Este fatídico desenlace decretará el descenso a la Copa Sudamericana, forzando al club a conformarse con disputar los dieciseisavos de final del segundo certamen en importancia. Una realidad que golpearía duro en lo deportivo y lo económico, obligándolo a competir en un torneo donde ya espera su clásico rival, River Plate.
FUENTE: AMBITO





