Las criptomonedas experimentan un retroceso y el mercado se enfoca en las tensiones geopolíticas y sus impactos económicos.
El ánimo en el sector cripto se desvaneció durante los últimos días, con el regreso de la volatilidad a nivel global, producto de los impactos económicos de la guerra en Medio Oriente. Bitcoin, que llegó a cotizar a u$s82.000 la semana pasada, actualmente opera en los u$s76.500, con un descenso diario de 0,8%. Por su parte, Ethereum sigue un derrotero similar: cae 1,4% hasta los u$s2.106.
El resto de las “altcoins” se registra una situación mixta. La mayoría de las caídas se observan en XRP, Dogecoin y Tron, de hasta 0,8%. Por el lado de las subas, se destacan los incrementos de Hyperliquid y Figure Heloc, con 2,1% y 5,2%, cada uno.
“Bitcoin continúa operando bajo fuerte presión, reflejando el aumento de la aversión al riesgo en los mercados globales en medio de la escalada de las tensiones geopolíticas entre EEUU e Irán. El avance de los precios del petróleo y del gas refuerza las preocupaciones inflacionarias y reduce el apetito por activos más volátiles, como las criptomonedas”, explicó la Country Manager de Bitget en Argentina, Carolina Gama.
La preocupación regresa a las cripto
Según datos de SoSoValue, los ETF de bitcoin registraron u$s648,6 millones en salidas netas repartidas entre siete fondos esta última jornada, ampliando el total de salidas netas de la semana pasada, que alcanzó los u$s1.000 millones y puso fin a una racha positiva de seis semanas.
“Si este movimiento de retiros continúa, el BTC podría permanecer presionado y volver a poner a prueba la zona de demanda de los u$s70.000“, agregó Gama.
Según Glassnode, la actividad en las opciones de BTC sugiere que los traders están cubriendo activamente los riesgos a la baja, lo que refleja un aumento del temor a una caída prolongada del precio.
El sentimiento del mercado también se deterioró de manera relevante. El índice Fear & Greed cayó a 25 puntos, entrando en la zona de “Extreme Fear”, lo que evidencia un entorno de elevada cautela entre los inversionistas.
Fuente: AMBITO





