¿por qué complica la recuperación del crédito?


Distintos informes privados y académicos advierten que el crecimiento del financiamiento al consumo durante el último año estuvo acompañado por un incremento acelerado de los niveles de irregularidad e incobrabilidad, especialmente en préstamos personales, tarjetas de crédito y canales no bancarios.

Según un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA y el Conicet, el “abaratamiento en la liquidez no se transmitió a las condiciones crediticias, por la alta mora en los créditos”. El documento remarca que las tasas activas que cobran los bancos al sector privado continúan en niveles elevados pese a la relajación monetaria, principalmente por el deterioro en la calidad de las carteras crediticias.

La situación es particularmente delicada en el segmento de familias. De acuerdo con el IIEP, la irregularidad en los créditos destinados a hogares alcanzó el 11% en febrero, impulsada por mayores incumplimientos en préstamos personales, prendarios y tarjetas.

En paralelo, un informe de EcoGo reveló que la proporción de préstamos clasificados como “irrecuperables” dentro de la cartera total de crédito no bancario pasó de 2,6% en marzo de 2025 a 10,8% en marzo de 2026, cuadruplicándose en apenas un año.

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Aumentó el porcentaje de deuda tanto en bancos como en fintechs

El peso de los servicios y el avance del endeudamiento

Otro informe elaborado por el Centro de Estudios para la Recuperación de la Argentina (Centro RA) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA profundizó sobre el deterioro financiero de los hogares y explicó cómo la inflación de servicios terminó modificando la estructura del gasto familiar.

Según el estudio, desde diciembre de 2023 la inflación acumulada en bienes rondó el 170%, mientras que en servicios superó el 362%.

Ese fenómeno provocó que una mayor parte de los ingresos se destinara al pago de tarifas, alquileres, transporte y otros servicios, reduciendo el dinero disponible para consumo. Antes del inicio de la actual gestión, los asalariados destinaban aproximadamente el 60% de sus ingresos a la compra de bienes. Ahora, cerca del 42% del ingreso se orienta al pago de servicios, cuatro puntos porcentuales más que al comienzo del Gobierno de Javier Milei.

Para sostener el consumo cotidiano, cada vez más hogares recurren al financiamiento. El informe del Centro RA indicó que el crédito al consumo creció un 57% acumulado desde diciembre de 2023.

Además, el uso de tarjetas de crédito en supermercados pasó del 39% al 43% de las operaciones totales, mientras que el uso de débito cayó del 34% al 25% y el efectivo descendió del 20% al 17%.

En paralelo, las billeteras virtuales crecieron con fuerza y ya representan el 15% de las operaciones, más del doble que al inicio del actual Gobierno.

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El uso de tarjetas de crédito en supermercados pasó del 39% al 43% de las operaciones totales

El uso de tarjetas de crédito en supermercados pasó del 39% al 43% de las operaciones totales

Crece la mora y empeora la calidad crediticia

El deterioro en la capacidad de pago comenzó a reflejarse rápidamente en la mora. El Centro RA detalló que la irregularidad en el crédito a familias pasó de 2,8% a 10,6% del total, mientras que la morosidad en créditos al consumo escaló de 2,5% a 12,1%, multiplicándose casi cinco veces. Actualmente, los niveles de incumplimiento superan incluso los registrados durante la pandemia y son los más altos desde 2009.

Para los especialistas, el fenómeno refleja una creciente fragilidad financiera de los hogares, donde el endeudamiento ya no responde únicamente a consumo financiado o promociones bancarias, sino a la necesidad de cubrir gastos básicos.

El avance de la morosidad también comenzó a modificar la estrategia de bancos y entidades financieras, que endurecen condiciones crediticias y sostienen tasas elevadas para compensar el mayor riesgo de incobrabilidad.

El dilema del Gobierno: desinflación o crecimiento

El IIEP advirtió que, en este contexto, resulta difícil esperar que el crédito impulse la actividad económica en el corto plazo. Además, alertó que la baja de tasas podría derivar en una mayor dolarización de carteras si los ahorristas perciben que los rendimientos en pesos ya no compensan el riesgo cambiario.

“La relajación monetaria no se está transmitiendo, por ahora, a un aumento de la actividad, debido a la irregularidad en el crédito a familias”, sostuvo el informe.

En ese escenario, los economistas advierten sobre un dilema cada vez más evidente para el programa económico: acelerar la desinflación mediante tasas reales negativas y control monetario o permitir una recuperación más fuerte del crédito y del consumo, aunque eso implique mayores tensiones cambiarias e inflacionarias.

Mientras tanto, sectores como minería e hidrocarburos continúan liderando el crecimiento económico, pero el consumo interno sigue sin mostrar señales firmes de recuperación.


Fuente: AMBITO

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