Trump y Xi Jinping celebraron avances en materia comercial durante una reunión bilateral en Beijing, aunque el encuentro también dejó una advertencia firme de China a Estados Unidos por la situación de Taiwán y expuso diferencias sensibles en el tablero internacional.
La cumbre se desarrolló en el Gran Salón del Pueblo y combinó una ceremonia oficial con una reunión privada que se extendió por poco más de dos horas. Luego, ambos mandatarios realizaron una visita conjunta al Templo del Cielo, en un gesto de cordialidad pública que contrastó con la dureza de algunos mensajes políticos.
Rubio agregó que la delegación china expresó su desacuerdo con la militarización y la imposición de peajes en Ormuz, postura que comparte Washington, de acuerdo a la Agencia Ansa. Además, el funcionario destacó que la Casa Blanca no busca la ayuda de China para resolver el conflicto con Irán ni para reabrir el paso marítimo.
Por su parte, el secretario del Tesoro Scott Bessent declaró a CNBC que a China “le interesa mucho que se reabra el estrecho y que trabajarán entre bastidores en la medida en que alguien tenga alguna influencia sobre el liderazgo iraní”.
El tenso apretón de manos entre Donald Trump y Xi Jinping que dejó al descubierto la distancia entre ambos
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió este jueves con el mandatario chino Xi Jinping en Pekín y dejó una escena que rápidamente se convirtió en el centro de atención mundial. El apretón de manos entre ambos líderes expuso un clima de tensión política, frialdad y máxima cautela en medio de la guerra con Irán, la disputa por Taiwán y la creciente competencia global entre Washington y Beijing.
Desde el primer contacto frente a las cámaras, el encuentro mostró una relación distante y cuidadosamente controlada. Trump tomó la iniciativa al extender primero la mano hacia Xi Jinping y ambos sostuvieron un apretón prolongado acompañado por miradas fijas y expresiones completamente serias.
A diferencia de otros encuentros diplomáticos donde suelen predominar las sonrisas o los gestos relajados, esta vez el clima estuvo marcado por la rigidez corporal y la tensión visible entre ambos líderes. El presidente estadounidense mantuvo durante varios segundos un contacto visual intenso con Xi, mientras el mandatario chino respondió con una postura mucho más contenida y protocolar.
Fuente: AMBITO





