El Gobierno atraviesa días complicados, en los que la gestión quedó relegada por la necesidad permanente de controlar daños. En ese clima, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, lejos de correrse de la escena pública reaparecerá esta noche en los medios de comunicación, y ya tiene en agenda actividad para el viernes.
Luego de semanas marcadas por denuncias de enriquecimiento ilícito que erosionaron al Gabinete y echaron por tierra una posible candidatura del jefe de ministros en 2027 –afectando también la imagen presidencial-, Adorni dará una entrevista este jueves a las 21 en Neura.
En tanto, este viernes a las 9.30 el jefe de Gabinete participará de la inauguración de la nueva planta de Mercedes Benz en Zárate y más tarde, desde las 14, estará presente en una nueva reunión de Gabinete. En el medio, cerca suyo deslizan que podría abrirse una ventana para una conferencia de prensa.
En Balcarce 50 detectaron que el silencio prolongado y la parálisis de la gestión ya comenzó a convertirse en un problema. Las declaraciones de Patricia Bullrich reclamando que Adorni presente documentación ante la Justicia no hicieron más que blanquear algo que hasta hace pocos días se comentaba en voz baja. La incomodidad dentro del Gobierno crece y ya son varios los funcionarios que consideran que la crisis se extendió demasiado.
En este marco, como contó este medio, el caso obligó a que el propio Javier Milei se convirtiera en vocero del vocero, y lo ratificara públicamente. En tanto, en buena parte de los integrantes de las Fuerzas del Cielo, que siguen de cerca la evolución de los acontecimientos, se llamó al silencio. Comenzando por el propio asesor Santiago Caputo, que aprovecha el ostracismo que goza debido a las restricciones a la prensa acreditada -que ya no puede permanecer haciendo guardias en la puerta de su despacho-, pasando por el comunicador Daniel Parisini, alias “Gordo Dan”, quien por caso hoy publicó en sus redes sociales un mensaje que resume la sensación reinante en Casa Rosada. “¿Cuándo arranca el Mundial?”, posteó.
Este jueves, además, Adorni participó de la reunión de directorio de YPF, otro gesto orientado a mostrar normalidad institucional en medio del vendaval. En la misma mesa se sentó su antecesor, Guillermo Francos, quien también reclamó las explicaciones del caso públicamente.
La presión sobre el jefe de Gabinete no proviene solamente de la oposición o de las investigaciones periodísticas. Dentro del oficialismo hay funcionarios que empiezan a reclamar una salida rápida al conflicto ante el desgaste que produce sobre el Gobierno. En privado admiten que la agenda económica y parlamentaria quedó completamente absorbida por el caso Adorni y que la administración libertaria perdió capacidad para imponer otros temas en la conversación pública.
Mientras tanto, Karina Milei avanza con una dinámica paralela y cada vez más autónoma. La secretaria general de la Presidencia viajó este jueves a San Juan en una visita cargada de señales políticas y con una estética de construcción territorial propia. En la provincia recorrió la planta Caleras San Juan S.A. junto al gobernador Marcelo Orrego y dirigentes alineados a su círculo de máxima confianza, entre ellos Martín Menem, Eduardo “Lule” Menem, Diego Santilli y Juan Bautista Mahiques.
La visita a San Juan ocurrió apenas horas después de que se bajara del avión presidencial con rumbo a Estados Unidos para mantener agenda local, en la que se registró un encuentro con Gustavo Sáenz. Así, volvió a confirmar su rol como principal articuladora territorial del oficialismo.
Mientras tanto, el resto del Gabinete comienza a exhibir fisuras cada vez menos disimulables. Las tensiones con Bullrich y Luis Caputo ya dejaron de ser un secreto dentro del Gobierno y algunos gobernadores aliados empiezan a transmitir fastidio por la falta de interlocución clara. En ese contexto, el caso Adorni funciona como catalizador de un malestar más profundo. Por ahora, en el entorno presidencial intentan transmitir calma y sostienen que no habrá cambios inmediatos. Sin embargo, la sucesión de movimientos defensivos revela un oficialismo mucho más incómodo de lo que admite públicamente.
Fuente: AMBITO






